«La Ley de Ingeniería, eliminaría de facto el valor del Máster», por José Esteban Fernández Rico

«Las empresas no distinguen en muchos casos entre un ingeniero técnico y uno industrial; y se ve en las ofertas de empleo»

16 de agosto de 2026 – La Nueva España.- La nueva Ley de Ingeniería propuesta por el Consejo General de Colegios de Ingenieros Técnicos Industriales pone en la palestra el debate sobre el máster habilitante y las atribuciones que diferencian a un ingeniero industrial y un ingeniero técnico industrial. El decano presidente del Colegio de Ingenieros Industriales del Principado, José Esteban Fernández, reivindica la formación de estos profesionales, su papel en el desarrollo de Asturias y alerta de que la propuesta de Ley de Ingeniería restaría valor a la especialización.

— ¿En qué consiste la propuesta de Ley de Ingeniería a la que se oponen?

Es una iniciativa del Consejo General de Colegios de Ingenieros Técnicos Industriales que todavía está en fase de borrador. Estamos absolutamente en desacuerdo porque pretende unificar la profesión, da prácticamente toda la responsabilidad de la ingeniería a los grados y elimina de facto el valor del máster en Ingeniería Industrial. También plantea un sistema de certificación paralelo a los títulos oficiales, con ingenieros, ingenieros sénior e ingenieros expertos, según su formación y experiencia. Ese sistema de acreditación por competencias ya existe a través de la Asociación de Ingenieros Profesionales de España.

— ¿Y por qué les parece mal?

Rompería con la estructura académica de grado y máster y no encajaría con la organización actual de las titulaciones y las profesiones. Incluso podría ser inconstitucional, porque el Estado tiene la competencia exclusiva sobre los títulos oficiales. Además, no contempla adecuadamente la progresión académica. Muchos titulados continúan después con un doctorado para trabajar en departamentos de I+D+i, donde son fundamentales las metodologías de investigación, la gestión de proyectos y la vigilancia tecnológica.

— ¿Cómo explicaría la diferencia entre un ingeniero industrial y un ingeniero técnico industrial a alguien que lo desconoce?

Existe una desinformación general que también repercute en las familias y en los jóvenes que quieren acceder a una carrera técnica. La ingeniería técnica tiene una visión de especialidad, muy aplicada y práctica. La Ingeniería Industrial, que nació en 1850, se caracteriza por ser generalista e interdisciplinar, con una visión estratégica de la industria y de la empresa. Actualmente, los ingenieros técnicos cursan un grado habilitante de cuatro años. Para ser ingeniero industrial es necesario completar un Grado y el Máster en Ingeniería Industrial, que suele durar entre un año y medio y dos años.

— ¿Qué atribuciones tienen?

Los ingenieros técnicos tienen atribuciones vinculadas a su especialidad. Un ingeniero técnico mecánico puede actuar en la parte mecánica de una planta y uno eléctrico, en el ámbito eléctrico. El ingeniero industrial reúne simultáneamente esas competencias y puede desarrollar un proyecto con componentes mecánicos, eléctricos, organizativos y de otras áreas. El Máster en Ingeniería Industrial es habilitante y otorga todas las competencias profesionales. También pueden ejercer quienes tienen el antiguo título de Ingeniero Industrial anterior al sistema de Bolonia.

— ¿Las empresas conocen bien estas diferencias?

En muchos casos no distinguen entre un ingeniero técnico y uno industrial. Se percibe en las ofertas de empleo, donde se solicita simplemente un ingeniero, sin concretar el perfil ni las atribuciones necesarias. Incluso hay puestos que se cubren con titulados de Formación Profesional de grado superior. Es importante que las empresas definan correctamente qué formación y qué competencias requiere cada puesto.

— ¿Está suficientemente reconocido el papel de los ingenieros industriales en Asturias?

Está relativamente reconocido, pero no lo suficiente. Tanto los ingenieros industriales como los técnicos, y los antiguos peritos, fueron pilares del desarrollo de Asturias a partir de los años sesenta. Antes de que se inaugurase la Escuela Politécnica de Ingeniería de Gijón, en 1982, la mayoría de los ingenieros industriales que trabajaban aquí procedían de la Escuela de Bilbao. Su papel fue trascendental en empresas como Duro Felguera, Ensidesa (actual ArcelorMittal) o TSK.

— ¿Por qué está descendiendo el número de colegiados?

Nuestro colegio cuenta con unos 2.200 colegiados y en España somos alrededor de 42.000. Existe una tendencia decreciente porque muchos egresados no perciben con claridad el valor de pertenecer a un colectivo profesional. También debemos reconocer que los colegios no siempre hemos sabido explicar todo el apoyo que ofrecemos en formación, normativa y desarrollo profesional.

— ¿Está preparado el actual plan de estudios para afrontar la inteligencia artificial y la digitalización?

Sí. La formación del Grado en Ingeniería en Tecnologías Industriales y del Máster en Ingeniería Industrial proporciona una base generalista, transversal e interdisciplinar muy robusta. Aunque no exista una asignatura específica para cada nueva herramienta, los titulados tienen los conocimientos necesarios para aplicar tecnologías relacionadas con la inteligencia artificial, la transformación digital, los gemelos digitales, la sensórica o la industria 4.0. Lo fundamental es contar con una buena base de conocimiento.

— ¿Es comprensible que algunos estudiantes prefieran quedarse únicamente con el grado?

Es una decisión completamente lícita. Hay estudiantes que quieren terminar una carrera de cuatro años y comenzar a trabajar en su especialidad. Otros tienen claro desde primero que cursarán después el Máster en Ingeniería Industrial porque quieren alcanzar el máximo nivel de la profesión y disponer de todas las atribuciones. También hay quienes continúan con el doctorado, algo imprescindible para la carrera académica y muy valorado por grandes empresas con departamentos de investigación e innovación.

— ¿Existe relevo generacional en Asturias?

Sí. Los estudiantes del máster tienen una visión global y estratégica y muchos participan en programas Erasmus. Nuestro colegio tiene profesionales en 35 países, lo que permite ayudar a los jóvenes que buscan prácticas o empleo en el extranjero. Ese relevo se está produciendo con profesionales que tienen una visión internacional, algo muy importante para las empresas que desarrollan proyectos en distintos países.

 

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