El título de Ingeniero Industrial es igual a efectos académicos que el Máster en Ingeniería Industrial

El Juzgado Central de lo contencioso administrativo ha estimado el recurso interpuesto por el Consejo General de Colegios Oficiales de Ingenieros Industriales contra el Ministerio de Educación y Formación Profesional, por considerar que el título de ingeniero...
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CIBITEC 2019 – Congreso Iberoamericano de Ingeniería y Tecnología

Tras el éxito de la primera edición del Congreso Iberoamericano de Ingeniería y Tecnología (CIBITEC17) “La digitalización de la Industria”, la Asociación y el Colegio de Ingenieros Industriales de Madrid  y el Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Madrid, con...
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La transformación digital, un tren en marcha

El decano del COIICV reflexiona sobre la Industria 4.0 Levante EMV – 24 de febrero de 2019.- Vivimos unos tiempos en los que la digitalización de nuestra economía ya no es una prioridad, sino una obligación, una necesidad imperiosa que afecta a todos los...
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Software CYPE para colegiados

GRANDES DESCUENTOS DE SOFTWARE CYPE PARA INGENIEROS INDUSTRIALES COLEGIADOS   Completar este formulario para recibir más información e inscripciones Descargar folleto en...
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Sentencia del TS: los ITIS no pueden acceder al Cuerpo de Ingenieros Industriales del Estado

Por segunda vez, ante un recurso de casación del COGITI, el Tribunal Supremo ha confirmado que los Ingenieros Técnicos Industriales no están legitimados para accecer al Cuerpo de Ingenieros Industriales del Estado.

Al tratarse la convocatoria de un cuerpo especial, se ha de estar a su disciplina específica y esa regulación propia requiere para acceder a él la titulación de ingeniero industrial, la de máster en ingeniería industrial o aquellas otras extranjeras que puedan ser reconocidas, pero no la de grado. Afirmando de nuevo que  “No hay, por tanto, exigencia de una titulación distinta a la que tradicionalmente se ha exigido para el ingreso en el Cuerpo de Ingenieros Industriales, la cual sigue siendo la misma: la que habilita para el ejercicio de la profesión de Ingeniero Industrial”

Con esta sentencia el Tribunal Supremo cierra la discusión sentenciando que los niveles de formación que acreditan los títulos universitarios no pueden ser distintos según se trate de acceder al empleo público o del ejercicio privado de la profesión.

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Anulada la marca que utiliza el COGITI

Se incluyen en el signo registrado notas de falsedad, generando así confusión y/o engaño

El Juzgado de lo Mercantil ha dictado sentencia sobre la demanda que este Consejo interpuso contra la marca nº 3.653.664 “COGITI Consejo General de Graduados en Ingeniería rama Industrial e Ingenieros Técnicos Industriales de España”.

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COGITI_logotipo_250px

Los argumentos utilizados por nosotros, y aceptados íntegramente por el Juzgado son los siguientes:

  • A abstenerse en lo sucesivo de utilizar la denominación “Consejo General de Graduados en Ingeniería rama Industrial e Ingenieros Técnicos Industriales de España” en cualquier forma, es decir tanto el signo denominativo como el gráfico.
  • Se ordene la cancelación registral en España de la marca nº 3.653.664 mediante la remisión del oficio correspondiente a la Oficina Española de Patentes y Marcas

Asimismo se les condena en costas.

El motivo fundamental es que genera error sobre la naturaleza de la titulación académica a la que se refiere y engloba; Tal y como señala el art. 4.5 de la Ley de Colegios Profesionales de 1974, “No podrá otorgarse a un Colegio denominación coincidente o similar a la de otros anteriormente existentes o que no responda a la titulación poseída por sus componentes o sea susceptible de inducir a error en cuanto a quienes sean los profesionales integrados en el Colegio…”.

No sólo no existe la titulación “Grado de rama industrial”, sino que además los colegios deben denominarse según la profesión a la que representan.

 

“Para alcanzar el nivel europeo de ingeniería necesitaremos el doble de ingenieros de los que tenemos ahora”

Alfredo Arias, decano del COEIB, explica la importancia de los ingenieros en las transformaciones tecnológicas de las sociedades y aborda el futuro del sector ante una sociedad cada vez más avanzada

Todos los elementos necesarios para avanzar como sociedad llevan el apellido de ingenieros

Diario de Mallorca – 23 de febrero de 2019.- No es ajeno a la sociedad la apuesta que hay a día de hoy por la tecnología. Un vehículo cada vez con menos mantenimiento es el vehículo eléctrico, que por muy sorprendente que sea, una de las mayores ventajas que tiene y que menos se habla es el gran ahorro en reparaciones y mantenimiento que tienen estos nuevos dispositivos. Llegan a ahorrar a unos 3.000 euros al año en comparación con un vehículo convencional, cambios de frenos, fluidos y muchos de los elementos mecánicos ya no son un problema en estos equipos. Pero el vehículo eléctrico no solo es un coche sino un medio de transporte.

Industria 4.0 El ingeniero industrial siempre ha estado relacionado desde la antigüedad con los elementos más funcionales y necesarios para la sociedad. Las fortalezas y castillos las diseñaban ingenieros y a día de hoy siguen manteniendo su efigie. Los acueductos y puentes fueron diseñados por ingenieros y son más de 2000 años en muchos casos los que garantizan su ciclo de vida. Los sistemas sanitarios, saneamientos, carreteras, transportes, aserraderos, molinos, norias, herramientas y todo lo necesario para ir avanzando como sociedad tiene el apellido del ingeniero.

La humanidad en referencia a ello ha tenido varios momentos que han sido catapultas para pasar al estadio siguiente. Muchas veces han sido guerras, en otras han sido revoluciones o carreras espaciales, pero todas ellas aceleraron en gran medida los avances y descubrimientos de la ingeniería.

Así lo son el velcro, el nylon, los plásticos, el papel, los envases… Actuando de esta manera se necesitaron producir de manera más eficiente con ingenios o máquinas. La potencia de estas máquinas industriales en el siglo XIX se expresaba en caballos y no es baladí que el concepto que a día de hoy sigue subsistiendo (1CV= 735 Watios), era el equivalente de la fuerza del equino ejecutada por una máquina. Es por ello que la gran revolución actual es la industria 4.0 y para ello el número de profesionales es insuficiente si queremos llevar el estado del arte de la ingeniería a niveles del resto de Europa.

Alfredo Arias Berenguer – Decano del Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de las Islas Baleares

Teruel en el futuro de la automoción

El desarrollo del coche eléctrico y autónomo necesita todavía muchas inversiones, pruebas y experiencias. Ahí puede haber una oportunidad para una provincia como Teruel

El Heraldo de Aragón – 22 de febrero de 2019.- Será en 2040. Ese es el año que España ha elegido para prohibir la matriculación y venta de vehículos que emitan dióxido de carbono. Son solo veinte años por delante para que todo un país emprenda una reestructuración global de su parque móvil sin que, a nuestro entender, se haya evaluado bien si eso será realmente posible. Y esto lo decimos porque la decisión política adoptada afecta a un concepto de vehículo y de movilidad que conocemos cómo es ahora, pero que no sabemos a ciencia cierta cómo será en 2040. Así, durante los prácticamente veinte años que tenemos por delante hasta 2040, el automóvil va a experimentar tres grandes cambios que intentaremos explicar brevemente.

En primer lugar, el automóvil va a requerir una ingente producción de energía eléctrica renovable que, hoy día, no tenemos capacidad de producir. Además, la fabricación de los nuevos vehículos requiere minerales de gran escasez y nula reciclabilidad. Ni siquiera hay capacidad para fabricar baterías ante una posible demanda masiva.

En segundo lugar, el automóvil va a conectarse, es decir, va a requerir el acceso a redes de comunicaciones de muy alta capacidad que le permitan intercambiar información con otros vehículos o que le permitan acceder a determinados servicios pensados para la satisfacción y, sobre todo, para la seguridad de los usuarios. Hoy día, no disponemos de las infraestructuras necesarias para garantizar ni la fluidez de esas comunicaciones ni la cobertura necesaria en toda nuestra geografía.

En tercer lugar, el automóvil va a automatizar su conducción. Poco a poco relevará a los conductores en cada vez más funciones, hasta un nivel tal en el que la intervención de la persona en la conducción no será necesaria. Será la realidad del ‘coche autónomo’, un coche que ‘aprenderá’, ‘pensará’ y ‘tomará decisiones’. Nuestros coches probablemente no serán nuestros, sino que pertenecerán a grandes empresas comercializadoras de movilidad. Los coches se equivocarán, cada vez menos, pero se equivocarán –tal y como ya ha ocurrido– y provocarán daños. Ahora mismo no sabemos quién –o qué– responderá penal o civilmente cuando esa máquina que aprenda, piense y ejecute sus propias decisiones cause daños personales o materiales. Los expertos en leyes reflexionan sobre la posibilidad de crear una personalidad jurídica para los sistemas dotados de inteligencia artificial, pero ahora mismo –generando gran preocupación en el sector asegurador– no es posible evaluar en términos económicos el potencial riesgo que puedan generar los vehículos ‘inteligentes’.

Debemos ser conscientes de que ese automóvil del futuro que se nos vende en los medios de comunicación todavía se enfrenta a importantes barreras tecnológicas que es bien seguro que, poco a poco, se irán superando y permitirán avanzar hacia conceptos de vehículos limpios, sostenibles y seguros. El camino será duro pero la apuesta tecnológica está ya hecha.

Pero creemos que lo que realmente debe preocuparnos es que nuestra sociedad no tiene capacidad para introducir estos nuevos conceptos de vehículo y deberíamos prepararnos para hacerlo, erigiéndonos incluso en ejemplo para otros países. ¿Y qué necesitaríamos para empezar a trabajar en ese empeño? Tres cosas básicas:

  • La primera, una red de carreteras poco transitadas, en la que los fabricantes puedan empezar a hacer que sus vehículos recorran cientos de miles de kilómetros para probar nuevas tecnologías, para recabar datos, para tener retroalimentación de los usuarios, para aprender a desplegar redes de cargadores, para aprender a generar energía de forma distribuida, para ‘adiestrar’ prototipos de conducción automatizada,…
  • La segunda, recintos cerrados al tráfico para realizar pruebas de mayor riesgo en condiciones de máxima seguridad.
  • La tercera, mucha materia gris. Equipos multidisciplinares de ingenieros, abogados, economistas… que empiecen a especializarse en las nuevas tecnologías del transporte y en los nuevos conceptos de movilidad, así como en tecnología que nos haga menos dependientes de los recursos escasos y permita mayor reciclabilidad.

Dicho en otras palabras, necesitaríamos tres cosas que ya tenemos, tales como son la provincia de Teruel, el complejo de Motorland y los jóvenes titulados en nuestras escuelas y facultades. Deberíamos ser inteligentes y convertir este problema global en una oportunidad para liderar la transición hacia el futuro.

Juan José Alba es coordinador del Grupo Vehivial de la Universidad de Zaragoza
Carlos Arregui es director de Centro Zaragoza
Luis Soriano, decano del Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Aragón y Rioja

Miguel Iriberri Vega, reelegido presidente de los Ingenieros Industriales

“Presido un Consejo que debe estar unido para que sigamos siendo un referente en nuestra profesión”

Madrid, 19 de febrero de 2019.- El Consejo General de Colegios Oficiales de Ingenieros Industriales (CGCOII) que representa e integra a los 21 colegios oficiales de ingeniería industrial de España y que, en su conjunto, agrupa a 45.000 ingenieros industriales ha celebrado hoy sus elecciones a Presidencia.

Los candidatos a las elecciones han sido Miguel Iriberri como decano del Colegio de Navarra y Luciano Azpiazu, decano del Colegio de Bizkaia, habiendo sido reelegido el primero. Se trata de su segundo mandato, cuyo objetivo principal es “buscar un Consejo para este mundo que cambia cada vez más rápido”.

Durante los cuatro años de presidencia del CGCOII ha logrado impulsar el reconocimiento y la mejora de la ingeniería industrial ante la sociedad. En el plano internacional, sea establecido un convenio de colaboración con el Colegio Dominicano de Ingenieros, Arquitectos y Agrimensores (CODIA), siendo especialmente relevante el reconocimiento mutuo entre los ingenieros industriales españoles y la Ordem dos Engenheiros de Portugal.  Ello ha ocasionado una gran ventaja para las empresas españolas que están desarrollando proyectos en Portugal, facilitándoles enormemente el acceso a ese mercado así como posibilitando que desplacen a sus ingenieros españoles a este país con las garantías de estar cumpliendo la legislación lusa.

Asimismo se han establecido convenios de colaboración con La Universidad de la Rioja (UNIR) entre otros, y se mantuvo una reunión con los Directores Generales de Industria de todas las Comunidades Autónomas.

Otra cuestión de interés que continua siendo un objetivo clave para el presidente es el de luchar por evitar el intrusismo profesional, habiendo logrado estos años numerosas sentencias a favor de los ingenieros industriales, para lo que cuenta con el apoyo de todos los Decanos.

Le acompaña en su mandato una Junta Directiva que en su mayoría repiten en el cargo:


 

Sobre Miguel Iriberri

Nacido en Navarra en 1956, estudió Ingeniería Industrial en la Universidad Politécnica de Madrid. En la actualidad es presidente de la Fundación Industrial Navarra y decano del Colegio Oficial de Ingenieros industriales. Iriberri es también el fundador y director-gerente de Contec Ingeniería-Arquitectura. Es a su vez, Presidente de AIPE (Asociación de Ingenieros Profesionales de España), vicepresidente de UPCI y presidente de la Asociación de Ingenieros Industriales de Navarra. Docente desde hace 42 años.

Por un industria fuerte en la Comunitat Valenciana, por Salvador Puigdengolas

16 de febrero de 2019 – Economía 3.- Son malos tiempos para la lírica, tal como indicaba esa canción del pop de los 80´s del grupo vigués Golpes Bajos, y más para un sector empresarial como es el de nuestra industria, no sólo afectada por las tensiones geopolíticas sino, también, por políticas de cambios de modelo y expansivas en gastos y costes asociados, que contagian, entre otros, a subsectores tractores como el de la automoción y la energía, no haciendo más que sembrar incertidumbres sin vislumbrarse acciones más allá de un corto plazo imprevisible tanto en lo económico como en lo político.

Sectores expuestos a nuevas normativas, como la WLTP para el control de emisiones en vehículos; cambio de políticas de utilización de carburantes fósiles por otras fuentes de energía; y, dentro del sector energético, políticas de transición energética, medidas coyunturales para reducir costes, o políticas de incentivación de energías renovables y poco contaminantes, así como el fomento del autoconsumo. Acciones y normativas que perjudican, en esta economía circular, a todos los sectores y a nuestra economía de manera tangencial.

Los datos actuales empiezan a no ser buenos y hemos de ser conscientes de ello, porque a pesar de haber vivido una fase expansiva a nivel económico en estos últimos cuatro años, no hemos podido comprobar que se hayan acometido reformas estructurales que mejorasen la competitividad empresarial y apostasen por sectores de valor añadido que, ante momentos de crisis, diesen cierta estabilidad a la economía y no sufriéramos, tan profundamente, los vaivenes y tensiones geopolíticas.

Mucho hemos hablado durante todos estos años de la necesidad de apostar por la industrialización y la necesidad de una transformación hacia una economía digital que nos hubiera permitido alcanzar un 20% de aportación del VAB industrial al PIB en el 2020, así como una mejora de la productividad empresarial.

Objetivo, el del 20%, que se planteaba partiendo de un escenario de pequeña y mediana empresa que no ha evolucionado, puesto que, según datos INE del 2017, el 83,6 % de las empresas industriales tenían menos de 10 trabajadores, el 13,3% tenía entre 10 y 49 trabajadores y, estas pymes, proveían un empleo total del 41,9% del personal del sector con una facturación del 23,0% del total. Pymes que posicionaban su productividad en una media de 26.501 euros, para empresas de menos de 10, frente a ratios de la industria manufacturera, de 250 o más ocupados, de 85.293 euros, demostrándose que, en el caso de la productividad, el tamaño de la empresa sí importa.


Hitos del 20% que, en estos momentos, se encuentran muy lejos de poder ser alcanzados a pesar de que, en estos últimos años, y con ese tamaño de empresa, el peso industrial llegó a ser del 13,2% del PIB, sin contar el sector energético, que aportaba otros tres puntos aproximadamente.

Datos como el de la actividad industrial, que caía el 1,1% en comparativa entre el primer y último trimestre del 2018, y un desplome, en términos de variación anual corregida de la producción industrial, del 6,2% en diciembre del 2018. Cifras de descenso que, puestas en proporción, nos devuelven a datos del 2012, cuando nos encontrábamos en plena caída de la crisis económica que tocó fondo en el 2013. Hechos agravados por la pérdida de empleo en el sector, que si bien es cierto que es menos pronunciada que en otros, sí que debe hacernos poner las alarmas, ya que entre septiembre y diciembre se habrían perdido el equivalente a un 1,5% de sus empleos (datos INE) y un mes de enero que en cifras globales, dejó un balance negativo en el empleo con una bajada que no se daba desde el 2013.

No es momento de hablar de apocalipsis, de recesión o ponernos en plan catastrófico a esperar acontecimientos, son momentos de propuestas y acciones y, por ello, la Junta de Gobierno del Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de la Comunitat Valenciana (COIICV) elaboró un documento de propuestas tangibles y alcanzables “Por una Industria fuerte en nuestra Comunitat”, que están siendo trasladadas a todas las fuerzas políticas que, con posibilidad de obtener representación en las Cortes Valencianas, nos quieran oír.

Documento que propone la implementación de políticas activas que intensifiquen la reducción de los desequilibrios de la economía valenciana, aumenten el empleo estable y de calidad, y reduzcan la desigualdad en la productividad siendo capaces de retener y acumular capital humano y tecnológico en la Comunitat Valenciana, con el fin de innovar y competir en mercados internacionales, en tres ejes vertebradores:

– Potenciar áreas y sectores industriales tractores de la economía valenciana, que les permita continuar siendo motor de nuestra economía y competir en un mercado global a través de la investigación, el desarrollo y la innovación.

– Creación de nuevo tejido industrial a través de una industrialización y el fomento de la transformación digital de nuestra economía.

– Creación de una mentalidad industrial, comenzando a sembrar, entre los más jóvenes y en un sector educativo que debe coordinarse con las necesidades sociales y empresariales de nuestros tiempos, resultando motivador para que los más jóvenes se acerquen a la ciencia, la tecnología, la ingeniería, el arte y las matemáticas.

El fin, alcanzar unos objetivos que se han expresado en el informe de forma clara, tangible y resultando alcanzables en planos no sólo de fomento de política industrial, sino, también, en ámbitos laborales y sociales, con acciones y propuestas a acometer desde las propias administraciones públicas y desde una acción empresarial coordinada.

En ello nos va, a todos juntos, nuestro presente inmediato.

Salvador Puigdengolas, Decano del Colegio Oficial de Ingenieros de la Comunidad Valenciana



¿Quiénes forman el Consejo General?


21 COLEGIOS OFICIALES

Todos los Colegios Oficiales de Ingenieros Industriales en España componen el Consejo General. Cada Colegio da servicio directo a los colegiados de una o varias provincias.

Puedes pulsar en el mapa sobre tu provincia para ir al colegio correspondiente.