Sentencia que ratifica que la expresión “Graduados en Ingeniería de la rama industrial” no puede utilizarse

De nuevo los Tribunales, en este caso el TSJ de Andalucía, ha dictado sentencia en contra del uso de la denominación “Colegio Oficial de Graduados en Ingeniería de la Rama Industrial e Ingenieros Técnicos Industriales” de Almería, Granada y Sevilla por...
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50% Black Friday en formación ONLINE

Desde el Consejo nos sumamos al Black Friday Engineer  y por ello de 00:00 a 23:59 h. del 23 de noviembre de 2018 podrás disfrutar del descuento del 50% en todos nuestros cursos. ¡No te lo pienses y anímate! 21/01/2019 – 22/02/2019. Instalaciones de protección contra...
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“No hay opción a la digitalización, porque mañana será tarde”

Fernando Valdés, subsecretario de Industria, Comercio y Turismo, protagoniza el 26º Almuerzo de la Ingeniería Industrial de la Asociación de Ingenieros Industriales de Madrid, AIIM. Madrid, 7 de noviembre de 2018. Francisco Cal, presidente de AIIM; César Franco,...
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Motostudent – Premio Consejo de Ingenieros Industriales en MS1 al Mejor Diseño, categoría Electric

Moto Engineering Foundation y TechnoPark MotorLand promueven la competencia internacional MotoStudent, un desafío entre los equipos de estudiantes universitarios en todo el mundo. La presente edición de MotoStudent, que celebra su décimo aniversario, cuenta con 74...
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Procedimiento de reconocimiento de los ingenieros industriales españoles en Portugal

Procedimiento de reconocimiento de los ingenieros industriales españoles en Portugal

 

Desde el día 1 de marzo de 2017, ya está operativo el procedimiento de reconocimiento mutuo entre los ingenieros industriales españoles pertenecientes al CGCOII y los portugueses pertenecientes a la Orden Dos Engenheiros.

El objetivo de dicho acuerdo es agilizar y garantizar el proceso de reconocimiento de los títulos profesionales de Ingenieros Industriales inscritos en el CGCOII y de los Ingenieros inscritos en la Ordem dos Engenheiros, de manera que puedan ejercer la profesión en los respectivos páises.

Para ejercer la profesión de ingeniero en Portugal en las ramas de Mecánica, Electrotécnica y Química y biológica, es necesario pertenecer a la OE, la cuál ha asumido el compromiso formal de admitir como miembros y otorgar el título de Ingeniero, en una de las especialidades antes señaladas, a los solicitantes que sean miembros de pleno derecho del CGCOII. Igualmente los ingenieros portugueses verán agilizado el procedimiento de reconocimiento de su título en España.


 

PROTOCOLO 26 de noviembre de 2017

PROTOCOLO ADICIONAL 26 de enero de 2017

FORMULARIO DE SOLICITUD PARA ESPAÑOLES

FORMULARIO DE SOLICITUD PARA PORTUGUESES


 


Cinco claves ergonómicas para el éxito de los exoesqueletos en el trabajo

Empresas como PSA CitroënFord o Nissan están estudiando la incorporación de los exoesqueletos para asistir a los trabajadores en las líneas de montaje con el objetivo de prevenir lesiones musculoesqueléticas y minimizar la fatiga.

Los exoesqueletos han demostrado mejorar la calidad de vida de personas, permitiéndoles realizar actividades como volver a caminar o asir objetos. De acuerdo a marketsandmarkets.com, el mercado de los exoesqueletos está en auge, calculado en 104 millones de dólares en 2016, se estima que crecerá hasta los 2810 millones de dólares en 2023.

Sin embargo, su incorporación a los centros de trabajo todavía suscita ciertas incógnitas, ¿cuál es el impacto a largo plazo para el trabajador y para la empresa? ¿son efectivos para reducir lesiones musculoesqueléticas?

¿Qué es un exoesqueleto?

Un exoesqueleto es un dispositivo de asistencia que trabaja conjuntamente con el usuario para ayudarle a realizar una determinada tarea. Tiene dos aplicaciones principales: compensar el peso (de parte del cuerpo del usuario, de una herramienta o de una carga), o amplificar la fuerza del usuario.

En el ámbito laboral suelen utilizarse exoesqueletos pasivos (sin fuente de alimentación externa) que actúan distribuyendo la carga de zonas corporales susceptibles de lesionarse a otras zonas más fuertes. Su peso oscila entre los 3 y los 5 Kg y suelen colocarse como una mochila, ajustándose al cuerpo mediante correas.

Algunos ejemplos de exoesqueletos comercializados son Laevo, para la zona lumbarLevitate Airframe, para la zona de hombrosNoone para aligerar la carga en las piernas.

Siempre que se adapten perfectamente al trabajador y a la tarea, los exoesqueletos pueden ser excelentes alternativas. Compensan posturas forzadas debidas a la falta de espacio o mala accesibilidad (por ej. en soldadura o mantenimiento) o con los brazos continuamente elevados, como en el montaje de vehículos bajo caja.

Sin embargo, un exoesqueleto puede tener “efectos secundarios”: provocar rozaduras, calor, peso añadido, posturas no naturales, tensión, e incluso daños en otras zonas corporales.

Las 5 claves son:

  1. Solución “último recurso”

Un exoesqueleto es una solución paliativa, no elimina el problema ergonómico de base. Plantearlo sólo cuando la solución técnica es muy complicada o inexistente.

  1. Percepciones positivas de los usuarios

Evaluar subjetivamente el desempeño de la tarea con el exoesqueleto: si es cómodo, se ajusta bien, ayuda a reducir la fatiga, permite moverse libremente, etc.

  1. Reducción significativa de la carga física

Evaluar objetivamente sus prestaciones al desempeñar tareas reales con un protocolo contrastado de análisis: cómo se reparte el esfuerzo, qué aspectos biomecánicos mejora, no daña, no induce comportamientos imprevistos efectuando movimientos diferentes para los que ha sido específicamente diseñado, etc.

  1. Sin interferencias en el entorno ni en la calidad de los productos manufacturados

Valorar aspectos como su incidencia en el ritmo de producción y si su inversión merece la pena.

  1. Familiarización y seguimiento

Planificar periodos de entrenamiento y familiarización para hacerse con el dispositivo. Su uso debe ser voluntario y progresivo en el tiempo. Contemplar un seguimiento de la salud de los usuarios y de su desempeño.

Actualmente no hay información sobre el impacto a medio y largo plazo de los exoesqueletos en el puesto de trabajo. Es una tecnología exponencial que evoluciona constantemente. Tampoco existe todavía legislación ergonómica para regular su uso, aunque hay países como Francia que ya disponen de guías para la selección y análisis de estos dispositivos.

En un futuro cercano, además de optimizar sus prestaciones, los retos a los que se enfrentan los fabricantes de exoesqueletosincluyen mejorar su confort, reducir su peso, perfeccionar su mantenimiento para una mejor higiene o hacerlos más flexibles para adaptarlos a la persona como una segunda piel.

Ana Elvira Planas Lara

Comisión de Seguridad y Salud del COIIAR

Artículo publicado en CIC40

La responsabilidad de los periodistas en la sociedad

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No es esta la primera vez que nos dirigimos a un medio de comunicación para exponerle el asunto que a continuación explicaré, reiteración que se debe al caso omiso que los redactores de los medios y Directores hacen a nuestra petición.

Es por ello, que como Presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Ingenieros Industriales (CGCOII), quiero, en nombre de la Junta de Decanos a la que represento y de todos los ingenieros industriales de España manifestar que somos una profesión diferente a los ingenieros técnicos industriales, que en la actualidad se hacen llamar “Graduados en ingeniería de la rama industrial e ingenieros técnicos industriales”, denominación por otra parte declarada ilegal por los tribunales.

Nosotros, los ingenieros industriales estudiamos, anteriormente una carrera de nivel licenciatura, y actualmente un Grado más el Máster en Ingeniería Industrial. Y sin este máster, no se es ingeniero industrial. Sin el Máster no se tienen los conocimientos y las atribuciones que la ley confiere a un ingeniero industrial. No se pueden firmar los proyectos que puede firmar un ingeniero industrial.

Los ingenieros técnicos industriales estudiaron antes de Bolonia una carrera equivalente a una diplomatura, y actualmente un Grado.

Queda así claro, tanto por el número de años de estudio como por el contenido académico y por la definición establecida por la Ley,  que somos profesiones distintas. Cada una con su Presidente, su Consejo y sus Colegios y Decanos. Y por supuesto, sus representados, en nuestro caso, los Ingenieros Industriales.

Cierto es que en ocasiones el colectivo de los ingenieros técnicos industriales fomenta esta confusión, pero si los medios de comunicación no son rigurosos en sus publicaciones, este error se traspasa a la sociedad, y va calando como lluvia fina que provoca que poco a poco se dé por sentado que un ingeniero técnico industrial es un ingeniero industrial.

También somos conocedores de que los periodistas, en su necesidad de adaptarse al espacio que la publicación les permite, acortan las denominaciones, siendo en este caso siempre el término a eliminar el de “técnico”. Nadie confunde a los arquitectos con los arquitectos técnicos. Este acortamiento provoca que modifiquen ustedes el sujeto de la noticia, procediendo a informar erróneamente sobre un colectivo diferente, con unas atribuciones profesionales diferentes.

Por todo lo expuesto le agradezco que tengan en cuenta esta diferencia para futuras ocasiones, y así lo haga saber a sus redactores.

Un cordial saludo,

Miguel Iriberri Vega, Presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Ingenieros Industriales

Objetivo 2030: una industria andaluza sostenible como motor de progreso

Informaria Digital – 17 de enero de 2019.- El Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Andalucía Occidental (COIIAOC), que ya se adhirió al Pacto por la Industria en Andalucía en el marco de la Estrategia Industrial de Andalucía 2020, tiene un fuerte compromiso con el apoyo e impulso de la industrialización de nuestra región. Nuestra tesis es que aumentando el PIB industrial hasta el entorno del 20% conseguiremos disminuir el paro en nuestra región hasta valores similares a los de las comunidades autónomas más industrializadas de España.

Este objetivo no es sencillo ni inmediato y requiere del compromiso a largo plazo de todas las fuerzas políticas, sociales, profesionales y empresariales de Andalucía.

En este sentido, muchos de los proyectos que el COIIAOC impulsa están alineados con las metas del Objetivo de Desarrollo Sostenible número 9 sobre Industria, Innovación e Infraestructura de la Agenda 2030, tales como “desarrollar infraestructuras fiables, sostenibles, resilientes y de calidad…” o “Promover una industrialización inclusiva y sostenible y, de aquí a 2030, aumentar significativamente la contribución de la industria al empleo y al PIB…”.

Muestra de esta implicación es la participación del COIIAOC en la elaboración del documento editado por la Asociación superior de la ingeniería de Andalucía “Iniciativas para el progreso de Andalucía. Proyectos y actuaciones”, que aglutina las propuestas que las diferentes ramas de la ingeniería consideran que reúnen mayores posibilidades de proporcionar a Andalucía una estabilidad económica y crecimiento sostenido en el largo plazo. Algunos de los proyectos propuestos por nuestro Colegio fueron la promoción del suelo industrial público, el impulso del corredor ferroviario atlántico en Andalucía Occidental o el fomento de la red de electrolineras. Hemos visto con satisfacción como parte de nuestras propuestas han sido recogidas por algunos de los grupos políticos que concurrían a las últimas elecciones en Andalucía.

Otro ejemplo de nuestro compromiso con el ODS9 es la creación del Catálogo de Suelo Industrial de Andalucía. Se trata de un inventario de los principales polígonos industriales y parques empresariales con información relativa a la disponibilidad de parcelas, redes logísticas, empresas tractoras, etc. El objetivo es hacer una radiografía del sector industrial y servir de guía a los posibles inversores que pueden tener gracias a este trabajo un mapa para su implantación en la región.

Por otra parte, nuestro Colegio ha sido seleccionado para ser Oficina de Transformación Digital para el sector de la industria manufacturera en Andalucía dentro del programa de Red.es, donde se realizarán labores de sensibilización, apoyo y consulta sobre las ventajas y metodologías para optimizar el funcionamiento de las pymes industriales, a través de la utilización de la tecnología digital, y de las tecnologías de la Industria 4.0, incorporando (entre otras) las TIC en sus procesos. Ello nos permitirá ayudar a las pymes en el uso de tecnologías tan disruptivas como Big Data, robótica colaborativa, Impresión 3D digital, sensórica, Realidad Aumentada y un largo etcétera de tecnologías que serán claves para sobrevivir en un mercado global y competitivo.

Por último, en el seno del COIIAOC se ha constituido un Grupo de Trabajo de Industria, cuya misión es la de promover el desarrollo industrial de Andalucía estableciendo los planes, proyectos, y actividades necesarias para conseguir que nuestra industria represente el motor de la economía de la región y sea generadora de empleo estable y de calidad. Asimismo, este grupo es el responsable de las publicaciones de la revista ANDALUCÍA INDUSTRIAL, cuyo espíritu es poner en valor a Andalucía como enclave industrial.

Hemos apostado por la industria como motor de progreso para convertir a Andalucía en la PUERTA INDUSTRIAL DE EUROPA y conseguir acercarnos al pleno empleo en el horizonte del 2030 con empleos de calidad y estables y, lo que es más importante, conseguir fijar el talento a la tierra para que los jóvenes de nuestra región no tengan que emigrar para encontrar fuera su espacio como profesionales.

Aurelio AzañaDecano del Colegio oficial de ingenieros industriales de Andalucía occidental

 

“La fuga de talento no tiene arreglo”, por José Esteban Fernández Rico

La Nueva España- 13 de enero de 2019 – Esteban Fernández Rico ha sido reelegido esta semana como decano del Colegio de Ingenieros Industriales de Asturias, una asociación que sirve de paraguas para 2.200 profesionales, y que acaba de renovar buena parte de su junta de gobierno. Será su segundo y último mandato. Es también catedrático de Ingeniería Mecánica de la Universidad de Oviedo, donde fue vicerrector de Calidad e Innovación en el equipo de Juan Vázquez. Y es otra de las voces que reclaman que la transición energética se haga de una forma más pausada y calmada, y acompañada de un plan riguroso. Junto a Fernández Rico también fueron elegidos Nuria Jove como secretaria del Colegio y Leopoldo Espolita como tesorero. El decano pone el acento en que en la nueva junta se incorporan tres mujeres .

-¿Qué retos se plantea en este nuevo mandato? –Tenemos una serie de retos que son prácticamente obligados por los grandes cambios que se están produciendo de forma tan acelerada y, en ese sentido, tenemos un plan estratégico que ya está en un borrador avanzado y que ahora vamos a precisar en detalle para tenerlo como un marco de referencia en todas las actuaciones del Colegio .

-¿Y en qué consistirá? –Se contemplan una serie de ejes como la prestación de servicios de la manera más moderna y digitalizada posible para nuestros 2.200 colegiados. Tenemos todo un conjunto de actividades para la defensa de la profesión y la actualización del desempeño profesional porque hoy en día la transformación digital exige que los profesionales dominemos las tecnologías relacionadas con la industria 4.0. El año pasado fuimos elegidos por el Ministerio de Economía, a través de “red.es”, para ser la oficina de orientación a la industria 4.0 en Asturias. Precisamente, ahora estamos elaborando el plan de detalle para poder iniciar las actuaciones para buscar el incremento de productividad de nuestras empresas, especialmente de las pymes. No vamos a estar parados, tenemos mucho trabajo por delante, y apasionante .

-¿Cómo está el sector? –Ésta es una profesión es muy versátil. Llevamos 175 años de desarrollo históricamente hablando. Es una profesión generalista y multidisciplinar y esas dos propiedades hacen que seamos muy versátiles para adap- tarnos a la revolución tecnológica que se va produciendo en cada momento y para ser, incluso, líderes de esa revolución tecnológica. Estamos desempeñando nuestra labor en campos que la gente ni se plantea. Hay, por ejemplo, ingenieros industriales en los hospitales, probablemente en labores de mantenimiento. También en entidades bancarias o en bufetes de abogados porque muchas veces los servicios técnicos exigen nuestros peritajes. Desde ese punto de vista estamos bien posicionados, lo que no excluye que en cada momento estemos formándonos y tratando de asumir los nuevos cambios legislativos que se producen. Hay que tener en cuenta que nos inciden dos cuestiones fundamentales sobre nuestra labor. Una es la directiva europea de servicios, que liberaliza prácticamente los servicios y que dice que cualquier técnico competente puede desempeñar cualquier actividad. Eso nos obliga a ser muy competitivos, asumir los retos de la competencia del mercado y a estar en la vanguardia en el sentido más profesional del término. Otro cambio, es el relativo al plan de Bolonia que transformó el modelo de titulaciones. Nosotros, tradicionalmente, éramos ingenieros industriales, pero ahora somos máster en Ingeniería Industrial .

-¿Hay buena salida laboral en su sector? –Nosotros desde hace muchos años tenemos un conjunto de becas para los recién incorporados al Colegio y llevamos un tiempo sin dar ninguna de esas ayudas. Eso quiere decir que se están colocando de manera directa los profesionales, pero eso no quiere decir que sea una colocación en un inicio remunerada. Ahí hay mucho qué hacer porque el mercado laboral tiene un transitorio de arranque de un año o un año y medio donde la figura de las prácticas o los becarios son las que priman durante ese tiempo en las empresas, y, aunque estamos incidiendo siempre que son profesionales de primer nivel y que deben de tener una retribución acorde con ese título, cuesta trabajo romper esa dinámica. Superado el tiempo en el que son becarios, sus retribuciones ya empiezan a estar más acordes con los tiempos. Luego se está dando una circunstancia y es que tenemos ya muchos colegiados en el extranjero. Tenemos una red de profesionales en 25 países y las retribuciones de estas personas son totalmente diferentes, mucho más altas .

-¿Cómo están las empresas en la carrera de la digitalización? –Están como la media nacional y en determinados sectores por delante y en otros por detrás. Ése el diagnóstico. En el caso de las pequeñas y medianas empresas aún queda mucho recorrido para ir entrando en las distintas tecnologías que se aplican en la industria 4.0, en el mundo de la globalización y en la digitalización. Eso es lo que buscará nuestra oficina de transformación digital. No es un proceso sencillo porque el día a día de las organizaciones empresariales y, particularmente, de las pymes hace que den prioridad a salir adelante y a su negocio, pero los otros temas también son importantes porque de lo contrario vas a perder competitividad. Y ésa es una asignatura pendiente. El retardo en entrar en esa dinámica nos perjudica. Por ejemplo, en el País Vasco hace ya un tiempo que sacaron un programa de innovación y de estímulo de la digitalización y de la industria 4.0 que entiendo que fue muy agresivo, dicho en el sentido positivo de la palabra, para estimular su tejido empresarial sabiendo que si no se entra en ese tren se perderá competitividad .

-¿Cómo puede afectar a la industria asturiana el proceso de transición energética que el Gobierno plantea? –Nosotros lo vemos como algo que hay que abordar, pero con mucha prudencia y con un tiempo razonable. Yo, personalmente, suelo poner el ejemplo de que no se puede hacer la transición energética dándole a un interruptor, como si apagaras la luz. Echamos de menos un plan riguroso y fundamentado en el sentido técnico, es decir, elaborado por expertos, que marque los plazos, los tiempos y las actuaciones para que todos los agentes, las empresas, la sociedad vayan entrando en ese plan de forma progresiva. Lo contrario es generar incertidumbre, tensión, y modificar de manera aleatoria toda la coyuntura de los precios y, todo eso, nos hace ser muy poco competitivos .

-¿Qué efectos puede tener sobre la industria? –También se echa de menos un plan de reindustrialización. Es algo sobre lo que se viene hablando ya un tiempo, pero está sin cerrar y es imprescindible porque el tejido empresarial es el que genera riqueza y el que genera puestos de trabajo estables y consolidados y, en definitiva, es lo que mantiene a una sociedad en los puestos más relevantes .

-Las minas acaban de echar el cierre, ¿puede tener eso algún efecto sobre la economía asturiana o ya estaba descontado su cese de actividad? –Nos afecta en cierta medida porque perdemos tejido empresarial, sabiendo que las minas tienen un ciclo y no van a durar eternamente y que estamos llegando a ese final del ciclo. Lo que pasa es que eso requiere una gestión muy precisa porque estamos hablando de territorios que al perder esa riqueza van a tener un estatus de futuro que les va a hacer que no estén en primera línea y esa transformación no es nada sencilla. Todo lo que sea perder riqueza empresarial cuesta muchísimo volver a revitalizarlo. Esas cosas no se hacen de la noche a la mañana .

-También están sobre la mesa los anuncios de cierre de las centrales térmicas .-Está todo dentro de un mismo paquete. Hay que entender que la transformación tiene que ir produciéndose. Y no se puede hacer de la noche a la mañana. Por eso el análisis tiene que ser en profundidad y con todas las piezas puestas sobre la mesa y con un traslado hacia la sociedad muy honesto y honrado y con mucha prudencia. Se pueden tergiversar mucho los puntos de vista y los enfoques y se puede pensar que tenemos una riqueza energética que nos permite abaratar mucho los costes de la luz y no es así realmente. Somos un país dependiente y eso condiciona mucho todo nuestro desarrollo .

-Y esos precios repercuten fuertemente sobre las empresas .-Como la subasta energética está sin resolver y Asturias tiene un conjunto de empresas en primera línea de un tamaño muy relevante y energéticamente dependientes eso es una espada de Damocles. De alguna manera es un problema que está oscilando. Puede haber momentos en los que la situación se tensiona y es muy difícil de gestionar. Debería de tenerse una visión sobre la competitividad, porque una planta no puede estar sujeta a esos vaivenes, deberíamos de tener un estatus de costes dentro de un periodo razonable y eso requiere un planteamiento amplio que, probablemente, exceda a las políticas energéticas nacionales. Pueden tener interés determinados pactos con Francia o Portugal para la transmisión de la energía eléctrica .

-¿Están las energías renovables listas para tomar el relevo? –Falta armar un plan energético nacional que contemple todas las soluciones posibles y saber qué papel va a jugar cada tipo de energía. Hace años se permitió poner plantas de cogeneración en las industrias y están dando un buen rendimiento. Se está pensando si se puede llevar al ámbito privado para viviendas unifamiliares o colectivas determinadas soluciones energéticas. Pero son cuestiones que no acaban de concretarse. Nosotros eso lo estamos viendo con preocupación. Como país tomamos una decisión hace años sobre las energías nucleares un poco a contracorriente, lo que ocurre es que otros países plantearon soluciones diferentes y ahí están. Ahora, tienen un planteamiento de ir cerrándolas en un determinado plazo, pero no de la noche a la mañana. Y todo eso repercute en nuestro día a día energético y por eso no podemos extrañarnos de que la luz suba. Las piezas se mueven un poco y repercuten sobre los consumidores y en las empresas .

-Pese a todo, ¿sigue siendo competitivo el tejido industrial asturiano? –Hablando en general quizás haya que decir que sí, pero cuando se entra en los detalles la respuesta de los sectores, algunos pueden estar en condiciones óptimas y otros no. Desde el Colegio tenemos la idea de que los estudiantes que tienen estancias en empresas puedan hacer una labor de investigación para saber dónde están esas compañías, saber sus cuellos de botella, dónde están sus fortalezas y debilidades del proceso productivo, y darles soluciones que vayan ligadas con la digitalización y la industria 4.0. Somos la profesión que más vinculada está con este cambio tecnológico. Esto es algo que podría hacerse sin demasiados costes para las empresas y ayudaría a aflorar sus problemas .

-¿Cuáles son las industrias más competitivas de la región? –La mayoría de las vinculadas con los parques tecnológicos y las nuevas tecnologías. Luego, hay muchas empresas del sector metalmecánico que están haciendo trabajos muy importantes y participando en proyectos internacionales, y tenemos ingenierías de primerísimo nivel donde prácticamente el 90% de la facturación viene del exterior. Asturias tiene un conocimiento relevante que debemos de preservar .

-Lo que parece que no funcionan son los planes para que el talento retorne a Asturias .-Eso es un problema. Este tema lo sigo de primera mano y estoy muy sensibilizado con él y soy pesimista. Es algo que no tiene arreglo. Al ser catedrático veo los diferentes intereses de los grupos de estudiantes y cuál es su mentalidad y vengo observando desde hace años que hay estudiantes a los que el ámbito local se les queda pequeño. Esa cultura está arraigándose y hace que muchas personas estén pensando durante la carrera mucho más allá, se van al extranjero con mucha facilidad y no piensan en volver. El retorno es muy complicado porque allí ya tienen unos salarios muy elevados.

José Esteban Fernández Rico, Decano del Colegio Oficial de Ingenieros Industriales del Principado de Asturias

Realismo informado o realismo mágico, por Salvador Puigdengolas

Capital Radio – 8 de enero de 2019.- El 4 de enero vine a redactar un artículo titulado “Realismo Informado” que, parece ser por las fechas, fue publicado como “Realismo mágico”. Artículo en el que venían a indicarse unos datos económicos que pretendían hacernos recapacitar sobre la definición de políticas económicas que refuercen la competitividad empresarial y aquellas inversiones productivas y de fomento de un empleo estable y de calidad, frente a políticas de incremento de gasto público y coste para las empresas y los hogares.

Más allá del movimiento literario y pictórico de mediados del siglo XX, llamado “Realismo mágico”, que venía a definir su preocupación e interés de mostrar lo irreal o extraño como algo cotidiano y común, con la finalidad de expresar una actitud frente a la realidad, no encontramos con un año 2019 de incertidumbre, tanto en lo político, con una actual falta de aprobación de los Presupuestos Generales del Estado y un año de periodo electoral o electorales, según transcurra, como en lo económico, en donde los analistas empiezan a hacernos vislumbrar su preocupación frente a datos e indicadores económicos que, ante todo, generan dudas en los inversores y en los mercados.

Y más allá de toda pretensión del artículo de expresar los indicadores como algo fantástico e irreal, sólo hace falta remitirse a la actual tendencia de la deuda privada y la pública desde el 2007 hasta la actualidad, principios del 2019, para observar y ser conscientes en qué situación nos encontramos y hacia donde nos podemos ver abocados.

Si nos fijamos en el indicador de la deuda pública, desde el 2007 al tercer trimestre del 2018, esta ha crecido un 62,70%, del 35,60% al 98,30% del PIB. Dato que hay que contemporizarlo con el crecimiento del PIB que, en el periodo 2007 al 2017, se incrementó en un 7,33%.

Frente al comportamiento de la deuda pública se encuentra el de la deuda de las empresas que, gracias a la actual situación de tipos de interés, cayó de los 1.296.105,2 M€ del 2008 a los 894.130,6 M€ en el 2017, es decir, una reducción del 38,7% en dicho periodo. Comportamiento similar al de la deuda de los hogares, que se redujo, en el periodo 2008 al 2017, en 203.770,6 M€, es decir, un 22,9%. En conclusión, el comportamiento de la deuda privada, al contrario que la pública, ha pasado, en ese periodo, de un 199% a un 137,3%, contabilizando la de los hogares y la de las empresas, ubicándose cerca del 133% que nos fue impuesto por la Comisión Europea.

Recorte de deuda que depende, para seguir produciéndose y entre otros factores, de la capacidad de crecimiento económico previsto y de la contención de los costes, tanto públicos como empresariales.

Con relación al primero, el crecimiento económico, se vislumbra en la actualidad un cambio de tendencia con un menor crecimiento esperado para el 2019, del 2,3%, frente a una media, del 2015 al 2017, del 3,23%. Hecho que ya viene manifestándose puesto que, en términos de PIB en variación interanual, en el 2018, el crecimiento fue del 2,57% de media, habiéndose contabilizado un descenso del 0,67% en relación a la media del periodo comprendido entre el 2015 del 2017.

Con relación a los gastos, para explicar la situación podemos remitirnos, entre otros, a los datos demográficos y sociales para vislumbrar una necesidad de incremento del gasto público. Como ejemplo, el coste de las pensiones, en donde la sostenibilidad del actual modelo depende, no sólo de la variable demográfica, es decir, de la ratio cotizantes/jubilados, que se ha situado en el 2,28 en el 2018, y cuyo coste ha pasado de los 7.918,05M€, de enero del 2014 en donde se contabilizaban 9,14 millones de pensiones y una pensión media de 864,92€, a 9.287,27M€ en noviembre del 2018, donde se contabilizaron 9,67 millones de pensiones y una pensión media de 959,91€. Sino, consecuentemente a los ingresos provenientes de las cotizaciones laborales en donde, habiendo vuelto el número de cotizantes a ratios del 2007, 19.024.165 afiliados, también es cierto que el número de contratos fijos es mucho menor que en el 2007.

Costes que, además, deben tenerse en cuenta no sólo con relación al nivel de jóvenes, entre 16 y 29 años, que no se han incorporado al mercado laboral y que ni estudian ni trabajan, contabilizándose en algo más de un millón, sino, conjuntamente, con el gasto social que hemos de afrontar por el reto, que ya es presente, del envejecimiento poblacional, puesto que, en los próximos años, la población mayor de 65 años aumentará un 66,5%, con lo que duplicará su peso relativo sobre el total de la población, pasando del 17,7% actual al 33,4%, pudiendo ser una consecuencia directa un aumento del coste sanitario.

Pero no sólo el gasto se va incrementar en el sector público, las empresas se enfrentan, entre otras, a tres variables de incremento de costes motivadas porcostes energéticos, puesto que el precio medio anual de la electricidad del 2018 se situó en 58,2 €/MWh, un 12% más que un año antes y un 28% superior al de países como Alemania; posible incremento de costes de financiación, con posible subida de tipos de interés en el 2019 por parte del BCE; y un aumento del coste laboral, puesto que se ha fijado no sólo aumento salarial previsto del 2% fijo más 1% variable en el sector privado sino, debido a políticas públicas, a un incremento del 22,3% del SMI respecto al pasado año 2018. Costes que perjudican directamente la competitividad de las empresas, la capacidad de inversión y de adecuación a un mercado digital, así como a su capacidad de contratación.

A nivel familiar, nos veremos abocados, independientemente al aumento de salarios, a una previsible pérdida de renta disponible debido a la subida del IPC; de los tipos de interés, que afectará directamente a las hipotecas variables referenciadas al Euribor; al aumento previsto de precios de los carburantes, al igualarse el impuesto especial de hidrocarburos; a la subida de tarifas de taxis y de precios de billetes de media distancia; a la posible subida de impuesto en las primas de seguros del 6 al 9%,… pudiendo tener, todas estas variables, una repercusión inmediata sobre el consumo.

Hechos o datos que, más allá de las pretensiones del movimiento literario y pictórico de mediados del siglo XX, pretenden exponerse para mostrar lo real y actual sin pretender que se convierta en algo cotidiano y común frente a la situación que podemos empezar a vivir a partir de este 2019, con datos que siguen el curso lógico del tiempo y sin ruptura de planos temporales ni la utilización de tiempos invertidos.

Salvador Puigdengolas, Decano del Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de la Comunitat Valenciana

Realismo informado, por Salvador Puigdengolas

Levante EMV – 3 de enero de 2019.– Una nochevieja de hace 10 años, un buen amigo, Raúl Q., brindó por el 2010, en vez del 2009, deseando que ese año pasase rápido al encontrarnos en un periodo que, empezado en el 2007 y durante todo el 2008, fue enunciado como de «desaceleración económica» y que, menos de un año después, en ese mismo enero del 2009 y en el programa «Tengo una pregunta para Usted», se le llamó por su nombre: «crisis económica».

Actuales indicadores, tanto macro como micro, me llevaron, en Nochebuena, a efectuar un comentario similar, felicitando por whatsApp el año 2020 y deseando que el 2019 pase lo más rápido posible.

Y así sea, puesto que se nos presenta este 2019 como un año de incertidumbre, tanto en lo político, con elecciones locales, autonómicas y europeas (y quién sabe si nacionales), como en lo económico, que nos pueden impedir percibir las señales que pueden empezar a afectar no solo a nuestra economía sino, consecuentemente, a los ciudadanos.

Y para muestra, el aplanamiento de la curva de tipos de interés que, cuando los diferenciales a 10-2 años, a 10 años-3 meses y 6 trimestres-3 meses, caen por debajo de cero, viene a vislumbrar una crisis económica, con un decalaje de 12 a 24 meses. Así ha sucedido en últimas ocho crisis de los EEUU, y lo mismo ocurrió en el 2007, aunque no se reconoció como tal hasta 2009.

En este 2019 no sólo este indicador nos ha de llevar a encender las luces largas, puesto que estos tiempos de políticas expansivas en gasto y costes no son buenas compañeras de viaje y más cuando:

  • A pesar de un crecimiento del PIB en variación interanual y en el 2018, del 2,57% de media, se vislumbra una reducción de este, habiéndose contabilizado un descenso del 0,67% en relación a la media del periodo comprendido entre el 2015 del 2017. Hecho contrastado con una ralentización del turismo, que como motor económico en el periodo del 2007 al 2018, representa, aproximadamente, el 15% del PIB.
    Fase de crecimiento de deuda pública que, tal como vino ocurriendo en plena crisis, con un crecimiento de 64,8 puntos del 2007 al 2014, ha ido en aumento en este último periodo del 2018, hasta alcanzar 42.327 millones de euros más que en el mismo periodo comparado, es decir, el 98,3% del PIB.
  • Eliminación del QE del BCE que nos avoca, presumiblemente para el verano del 2019, a un inevitable aumento del tipo de interés y el aumento progresivo de la carga de la deuda sobre el déficit. Situación que provocará, entre otros, el aumento del precio de las hipotecas variables referenciadas al Euribor.
  • Menor crecimiento económico previsto para el 2019, del 2,3%, frente a una media, del 2015 al 2017, del 3,23%
  • Políticas exógenas de subida de aranceles a la exportación, como la ocurrida en los EEUU, que perjudican productos nacionales, unido a incertidumbres políticas tanto en EEUU, con cierre parcial del Gobierno Federal, como en las grandes economías europeas, como Gran Bretaña con el Brexit, o el malestar social en Francia, todo ello unido a políticas populistas nacionalistas en países de la UE como Polonia, Hungría, Grecia o Italia.
  • Amenaza de guerra comercial entre grandes potencias, como China y EEUU.
  • Volatilidad en la evolución de la cotización de las materias primas y en particular del crudo, que ha llevado a unos vaivenes del petróleo y una expectativa de disminución de la demanda en vista de una desaceleración global, tal como prevé la Agencia Internacional de Energía.

Ingredientes todos estos, y en clave doméstica, asociados a incrementos de costes empresariales, tanto laborales, puesto que se ha fijado un incremento del 22,3% del SMI respecto al pasado año 2018 así como aumento salarial previsto del 2% fijo más 1% variable en el sector privado; como energéticos, puesto que el precio medio anual de la electricidad del 2018 se situó en 58,2 €/MWh, un 12% más que un año antes y un 28% superior al de países como Alemania.

Hechos que lastran la competitividad de nuestras empresas y minoran la posibilidad de creación de empleo, no sólo en el sector industrial, sino, consecuentemente, y dada la terciarización de nuestra economía, en un exponente como es el sector servicios, que representa un peso del 66,44% del PIB y ocupa a. aproximadamente, el 75,17% de los trabajadores (según datos D.G. de Industria y de la PYME). Sector servicios donde, además, se agrupan el 74,70% de las empresas de nuestro país y, en el que el 95% de las empresas tiene menos de 10 ocupados, siendo un exponente de la realidad en cuanto a unidades productivas de nuestro país, en donde el 95,58% de las unidades se corresponden con autónomos y empresas de menos de 9 trabajadores.

Pero no solo esos indicadores, el inicio de pérdida de empresas industriales y de trabajadores en este sector tractor, la previsible subida de tipos de interés, la elevada tasa de desempleo situada alrededor del 15%, el aumento previsto de precios de los carburantes al igualarse el impuesto especial de hidrocarburos, la subida de tarifas de taxis y de precios de billetes de media distancia, subida de impuesto en las primas de seguros del 6 al 9%, el incremento del IBI, el aumento del IPC, etc., producen que, a pesar del incremento salarial para el 2019, pueda llegar a ser una consecuencia el descenso de la renta disponible de las familias y su repercusión inmediata sobre el consumo.

Frente a la incertidumbre que se nos avecina, debemos ser realistas y no perder el objetivo de acometer los retos pendientes, que pasan por reformas estructurales que apuesten por la industrialización, la I+D+i, la transformación digital y una formación universitaria y profesional enfocada al mercado de empleo.

Para ello es más que necesario apostar por un sector de valor añadido como el de la Industria que, con su ejemplo, nos muestra la senda para disponer de una economía competitiva, basada en el conocimiento, la investigación y la digitalización, siendo motor de crecimiento y generadora de empleo estable y de calidad. Como ejemplo, un sector como el azulejero de Castellón, que, con aproximadamente 16.000 trabajadores sitúa su salario medio bruto en 37.500 euros, con un aumento salarial del 2,5% para cada uno de los tres años de vigencia del Convenio.

Todo ello sin dejar de reclamar la necesidad de políticas de incentivación de inversiones productivas y creación de planes de estímulo basados en el fomento de creación de empleo, principalmente entre los jóvenes, los mayores de 50 y entre los parados de larga duración, que permitan su inclusión en el mercado laboral y una repercusión directa tanto en la reducción de cargas en los presupuestos generales del estado, como en el incremento de ingresos de la Tesorería General de la Seguridad Social.

En ello, con realismo informado, nos va que podamos afrentar la que se nos avecina, con una mayor fortaleza empresarial, aunque con menor posibilidad de endeudamiento público.

Salvador Puigdengolas, Decano del Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de la Comunidad Valenciana



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