«La nuclear es de derechas y las renovables, de izquierdas», por Carlos Medina

19 de agosto de 2026 – 20 Minutos– La energía es una magnitud conservada, no conservadora. No es progresista, ni liberal, ni de izquierdas, ni de derechas. No es ni democrática ni autoritaria. La energía no tiene ideología. Es, simplemente, algo que permanece constante en cualquier proceso físico que implique un cambio. Parafraseando a un sabio, la energía es la única moneda de cambio universal: sin transformación de energía no hay nada de nada.

El Universo tiende siempre al caos y al desorden. Una aplicación práctica de este principio lo tenemos en la política: es lo que provoca, por ejemplo, que puestos de gobernanza en materia energética acaben siendo ocupados por personas sin conocimientos, o que otros que no ocupan esos puestos se tomen la licencia de opinar de forma banal sobre cuestiones sin la debida instrucción.

El pasado día 14 de agosto de 2026, el Gobierno de España, aprobó mediante Orden TED/864/2026 la prórroga, hasta el año 2030, de la central nuclear de Almaraz. De su exposición de motivos se deduce que lo hizo sin mucho convencimiento, pero fue una decisión acertada, ya que es plenamente consciente de que el apagón del mes de abril del pasado año no fue más que la refutación de una política energética sectaria, basada más en la ideología que en la ciencia, la técnica o la economía.

La energía nuclear no es la panacea, tampoco es de derechas. Es simplemente una tecnología de generación no renovable, con todos sus inconvenientes y algunas ventajas como, por ejemplo, que aporta una gran estabilidad a la red eléctrica y no genera emisiones de CO2. Por tanto, a día de hoy, en España, no podemos prescindir de ella. En el resto del mundo, incluso en algunos países del jardín europeo, esto lo tienen bastante claro.

Por tanto, manifestaciones como las vertidas por algunos ministros del Gobierno de España acerca de que el mantenimiento del parque nuclear ‘sigue el camino de la derecha y la extrema derecha’, ‘obedece a presiones corporativas’, ‘frena la transición energética e hipoteca a la ciudadanía’ o ‘posterga la descarbonización real apoyada en renovables’, son afirmaciones de tipo emocional e ideológico, sin fundamento científico, técnico ni económico. 

Mención aparte merece el comentario surrealista sobre el ‘oligopolio energético’, conformado por empresas como Iberdrola, Endesa o Naturgy. Estos ministros no solo deberían saber que la generación de energía eléctrica está liberalizada en España desde el año 1997, sino que, además, dichas empresas, no invierten ya casi ni un solo euro en nuevas plantas de generación no renovable, ni a nivel nacional ni internacional, salvo que no les quede otra, como en el caso de Almaraz, o de las Islas Canarias. Toda su inversión es de izquierdas, es decir, promueven plantas de generación renovable, principalmente eólica y fotovoltaica, e instalaciones de almacenamiento.

Por tanto, el Gobierno de España ha tomado la decisión correcta: la concesión de la prórroga de Almaraz hasta 2030 y por ello hay que felicitarle. Solo le queda nominar a estos ministros díscolos para el próximo Premio Nobel de física, por haber descubierto que la energía tiene ideología, siendo la nuclear de derechas y las renovables, de izquierdas.

 

Carlos Manuel Medina Álvarez

PRESIDENTE DEL CONSEJO GENERAL DE COLEGIOS OFICIALES DE INGENIEROS INDUSTRIALES

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