Más liderazgo de la ingeniería y más ingeniería en los liderazgos, por Narcis Armengol

En el mundo de la empresa, ingenieros e ingenieras industriales contribuyen desde sus responsabilidades, y con liderazgo y estrategia, a la innovación y la competitividad. En el mundo político y de la administración, en cambio, no es así

 

El periódico.com.- 15 de enero de 2026.– Parece que ha hecho falta la irrupción de la IA –¡bienvenida!–, para que muchos descubran una evidencia de hace décadas: que la transformación digital es un proceso imparable y lleno de oportunidades. Cuesta encontrar un sector donde la tecnología no tenga un papel central, siendo un factor clave para la eficiencia y la calidad y, de rebote, de la competitividad de las industrias, empresas y organizaciones. Son precisamente las industrias, empresas y organizaciones las que, del brazo con la ingeniería industrial, innovan y producen soluciones tecnológicas que funcionan como verdadero motor de la evolución de la sociedad y asegura innovación, talento, estabilidad del mercado laboral, competitividad, bienestar social y equilibrio territorial, entre otros.

Con estas condiciones y en este contexto, parece fácil de ver, pues que, como país, no podemos renunciar a tener un papel relevante en la industria mundial y, por lo tanto, en la tecnología que está por venir y que tiene que aportar las soluciones que el mundo necesita. Es básico para ser eficientes, ganar competitividad y continuar contribuyendo a una sociedad más justa. Sin ingeniería industrial no hay ni industria ni tecnología, ni tampoco soluciones. Para que se pueda entender que esto no es una defensa corporativista de la profesión, me quiero centrar en un ejemplo que a priori podría parecer alejado de lo que tradicionalmente conocemos como industria y tecnología: la vivienda.

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