Los másteres son los complementos perfectos para encontrar nuevas (a veces muy diferentes) oportunidades en el mercado laboral

ABC Formación.- Por opción personal-profesional, o por imposición del mercado, el cambio de rumbo en la formación también incumbe a los másteres, complementos perfectos para encontrar nuevas (a veces muy diferentes) oportunidades en el mercado laboral. Estudios como ‘El futuro del trabajo’, del Foro Económico Mundial, apuntan 85 millones de modificaciones en puestos laborales y 97 millones de nuevos empleos durante la década 2020-2030… en todo caso, el concepto ‘trabajo para toda la vida’ se diluirá cada vez más, en tiempos de ‘aprendizaje para toda la vida’, de ‘long life learning’, para poder cambiar de ocupación o mejorar la existente

«Hay muchas personas -comenta Fernando Guijarro, director general de Morgan Philips Talent Consulting- que comienzan su carrera profesional en un sector o función, y descubren que hay otros mundos. Se plantean el cambio, y el elemento complementario es realizar una formación específica. También nos encontramos con un efecto que se produce en las crisis y algunas reconversiones sectoriales (sector financiero, Industria farmacéutica…) o con la evolución de algunas funciones (marketing digital, ventas…) que impulsan a realizar ese ‘reskilling’ para la nueva adaptación». En este sentido, David Jiménez, estudiante de un MBA en ENAE, comenta: «Un máster en negocios y administración de empresas no solo es la ruta de especialización de quienes cuenten con grados afines, sino también una variación adecuada a diferentes perfiles académicos que deseen añadirse al mundo de los negocios, como una ruta adecuada para acceder a un cambio laboral».

Aprobar en actualización

Guijarro destaca, además, que hay que acostumbrarse al signo de los nuevos tiempos: «Nuestra capacitación tiene una caducidad de dos años o menos, la actualización permanente es algo requerido por la mayoría de las compañías y, claramente, las carreras ‘líquidas’ en las que reenfocamos nuestra trayectoria profesional se han hecho realidad. Hay sectores y posiciones en los que la demanda se ha reducido notablemente, la anticipación de los empleados en el ‘reskilling’ es la medida más adecuada. Desaprender para aprender, las carreras líquidas y la agilidad y flexibilidad, han venido para quedarse».

Esta vocación de flexibilidad se advierte ya en instituciones como la Universidad Carlos III de Madrid que, al principio del camino, cuentan con grados abiertos, aquellos que en sus primeros años permiten un estudio troncal para optar luego por la especialización, en una concepción similar a la académica estadounidense. Sucede en Ciencias Sociales y también en Ingeniería, en varios casos orientada a la gestión y administración de empresas. En este sentido, el alumnado debe estudiar un máster habilitante, pero, en muchos casos, los propios programas académicos cuentan con asignaturas o especialidades orientadas a la gestión de proyectos o empresas. Más allá de esta realidad, diversos másteres, desde un MBA a otros de perfiles tecnológicos, llegan a derivar a los profesionales de lo que, en principio, iba a ser un ejercicio meramente técnico. «No es casualidad, la ingeniería industrial es una formación multidisciplinar que ha sido mayoritaria entre los altos cargos. Los ingenieros industriales desarrollan capacidades multidisciplinares durante su formación que les prepara para desarrollar su trabajo como altos cargos ejecutivos», señala Miguel Iriberri, presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Ingenieros Industriales.

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