La España flamante de los AVE -sean o no en versión ‘low cost’- no es país para el transporte ferroviario de mercancías. Según los últimos datos publicados por Eurostat, la Oficina de Estadística comunitaria, esta modalidad ni tan siquiera representa el 5% del total, muy por debajo de los niveles que alcanzan otros socios europeos y del 18% de media. Este problema se ha hecho evidente con el paro de los transportistas de las últimas semanas, puesto que por carretera se mueven el 95% de las mercancías.

El pasado ejercicio fue declarado por Bruselas el año europeo del ferrocarril, al ser el primero de aplicación de la última fase del proceso de liberarización del transporte ferroviario que se inició en 1991. El ‘Libro Blanco’ de la Comisión no obliga a que el ferrocarril suponga el 10% del total del transporte de mercancías. Si el país alcanza esa meta “mejoraríamos muchísimo el transporte entre puertos naturales y entre puertos secos”, apunta a ‘La Información‘ Salvador Galve, presidente de la Comisión del Ferrocarril del Consejo General de Colegios Oficiales de Ingenieros Industriales y Decano del Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Aragón y La Rioja.

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