La profesión de la ingeniería ha experimentado grandes cambios en las últimas décadas y va a seguir evolucionando a gran velocidad en los próximos años. La globalización de los negocios y las tecnologías de la 4ª revolución industrial (la nube, sensores ubicuos, big data, inteligencia artificial, etc) están cambiando sensiblemente la forma en que trabajamos los profesionales de la ingeniería.

Todos estos cambios harán, sin duda, que algunas funciones tradicionalmente realizadas por ingenieros pasen a ser desempeñadas por máquinas. Nuestra profesión es de las que menos afectada se va a ver debido a la automatización / robotización de tareas, pero sí se verá influida. Pero el otro lado de la moneda, y la gran oportunidad para nuestra profesión, es que surgirán muchos nuevos puestos de trabajo. Serán tantos y tan diversos que las universidades y escuelas de ingeniería no van a tener tiempo para definir planes de estudios en tantas disciplinas. Por lo tanto, la formación permanente va a marcar cualquier carrera profesional, y mucho más la de la ingeniería.

 

Nuestra capacidad para el trabajo multidisciplinar y la colaboración, así como especializarnos en funciones en las que el toque humano marque la diferencia será la clave para mantenernos atractivos profesionalmente. Es absurdo pretender luchar contra los algoritmos en tareas en las que llevamos todas las de perder, por lo que, en nuestras sucesivas reinvenciones profesionales, deberemos no olvidar formarnos en materias no ingenieriles, sino en temas que entran en el campo de las humanidades.

De hecho, es muy posible que la secular denominación de ingeniería, con las muchas ramas que lleva aparejada en España, sea sustituida por la denominación STEAM (Science, Technology, Engineering, Arts & Maths), es decir, profesiones en el ámbito científico técnico con un parte relevante de componente humanístico (las “liberal arts” anglosajonas sumadas a la ciencia y a la tecnología).

Así pues, el perfil de los profesionales de la ingeniería del siglo XXI viene determinado por dos características básicas:

  • Su carácter multidisciplinar, una prolongación del perfil generalista que siempre nos ha distinguido a los ingenieros industriales
  • El trabajo en equipo, con un contenido creciente de habilidades transversales (soft skills)

Serán precisamente estas habilidades humanísticas (competencias intrapersonales y competencias interpersonales) las que refuercen nuestra base técnico – científica y nos “inmunice” ante la amenaza de la automatización de muchas de las funciones que desempeñamos los ingenieros.

Por poner un ejemplo habitual en nuestra profesión, serán las máquinas quienes recalculen todo el programa de trabajos en un proyecto complejo con cientos de actividades, pero serán los profesionales STEAM quienes comuniquen a su equipo humano el nuevo programa de trabajos, resalten el motivo y la importancia de los cambios y consigan las motivación e implicación de los miembros del equipo de proyecto.

El Foro Económico Mundial lleva publicando cada dos años un informe sobre las habilidades transversales (soft skills) que se van a demandar en los próximos años. El último ha sido presentado en octubre de 2020, y las competencias que señala como de mayor demanda en el futuro son las siguientes:

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Estas habilidades aplican a cualquier profesión y, en el caso de los ingenieros, refuerzan nuestra base técnica para seguir siendo una profesión atractiva, demandada y reconocida.

En la eficacia de nuestro trabajo en equipo, en la calidad de nuestro trabajo por proyectos, las interacciones entre las personas son tan importantes o más que muchas de nuestras habilidades técnicas, que quedarán obsoletas rápidamente y que podremos delegar en máquinas o robots.

Y en un contexto de globalización e internacionalización de los negocios aprender que la forma en que se negocian contratos, se toman las decisiones, se planifican y organizan los trabajos, se participa en reuniones de trabajo, se comunica y se motiva al equipo de trabajo, se asumen riesgos o se plantea la innovación son diferentes, puede suponer la diferencia entre el fracaso y el éxito en nuestras operaciones internacional.

En todas estas cuestiones los colegios y asociaciones profesionales podemos ser una fuente de orientación y ayuda para un colectivo profesional esencial para la sociedad que tendrá que adaptarse a este nuevo y complejo contexto profesional.

THE FUTURE OF JOBS REPORT 2020

José Mª Menéndez Salcedo
Vocal de la Junta de Gobierno del Colegio de Ingenieros Industriales de Bizkaia
Fundador de Errekagane Consulting

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