DOSSIER DE PRENSA

ÍNDICE DEL DOSSIER

 

EL CONSEJO GENERAL, SU ORIGEN E HISTORIA

El Consejo General de Colegios Oficiales de Ingenieros Industriales es el organismo rector que agrupa a más de 40.000 profesionales colegiados de toda España y representa a unos 100.000 ingenieros industriales. Igualmente representa a los 21 Colegios Oficiales que conviven en el territorio español. Más del 50 por ciento de los ingenieros españoles son industriales.

La industrialización, clave de la evolución de la Ingeniería

Durante el siglo XIX se produjo una necesidad imperante por fomentar y desarrollar la industrialización de la sociedad y, el estudio de la Ingeniería industrial, se constituyó en uno de los pilares lógicos de esa evolución. Con el Decreto de 1850 se crean las enseñanzas industriales y el título de ingeniero industrial con tres niveles de enseñanza: elemental, de ampliación y superior (este último, sólo se imparte en el Real Instituto Industrial de Madrid), y dos especialidades, mecánica y química.

En 1889 se decide fundar la Asociación Nacional de Ingenieros Industriales (ANII). Su Junta Coordinadora se encargó de reunir los medios, esfuerzos y recursos para alcanzar la acción común de las diversas Agrupaciones Territoriales. Después de sesenta años, en 1949, se hizo público el Decreto Fundacional de los Colegios Oficiales de los Ingenieros Industriales. Con este nombramiento los ingenieros industriales ganaron la consideración de corporación de derecho público y se comenzó a exigir la colegiación obligatoria para el ejercicio de la profesión. Hubo que esperar un año, 1.950, a que se aprobaran de manera definitiva sus Estatutos.

Como respuesta a las necesidades y a las transformaciones socioeconómicas, el nueve de abril de 1949 el Gobierno autorizó la constitución de los Colegios de Ingenieros Industriales mediante un Decreto del Ministerio de Industria y Comercio. Habían pasado 90 años desde la creación de las primeras cuatro escuelas de ingeniería en 1859 ubicadas en  Barcelona, Sevilla, Vergara y Madrid, a esta última se le otorgó un nivel superior junto con la denominación de “Real Instituto Industrial”. Sin embargo, hasta 1957 no consiguieron la categoría de “Escuelas superiores”, gracias a la promulgación de la “Ley Moyano”.

Corporación de derecho público con personalidad jurídica propia

Tanto a los Colegios como al Consejo General se les considera corporación de derecho público y, además, poseen personalidad jurídica propia. Esta característica legal les permite desarrollar plenamente sus facultades para alcanzar sus objetivos fundacionales. La finalidad de ambas corporaciones es poder tutelar de manera correcta el ejercicio de su profesión, haciendo de él un servicio al ciudadano mediante la garantía de sus derechos. El Consejo General está constituido por el Pleno y la Junta de Decanos.

Se puede decir que, entre la multitud de tareas que desempeña, el Consejo General tiene tres funciones básicas que lo identifican. La primera es informar de los Proyectos de Ley o disposiciones  -de cualquier rango- que se tenga que ver de manera directa con las funciones profesionales de los ingenieros. La segunda es establecer los criterios para la ordenación de la profesión y la tercera es la coordinación de toda la información que se produce en los Colegios.

Así, concretadas de manera concisa sus funciones básicas, se pueden determinar también como esenciales algunos de los objetivos que persigue el Consejo General. Entre ellos, tres son fundamentales: mantener el liderazgo de los Ingenieros Industriales como uno de  los profesionales más capacitados para desarrollar cargos y funciones de diferentes sectores, velar por el correcto ejercicio de la profesión y hacerlo siempre en defensa de los intereses de los ciudadanos, y defender el prestigio y la influencia que esta titulación ha tenido a lo largo de la Historia, así como hoy en día.

PERFIL DE LA INGENIERÍA INDUSTRIAL EN ESPAÑA

Óptica académica de la ingeniería industrial

La Ingeniería Industrial comprende unos estudios reconocidos por su excelencia en el nivel de preparación de sus alumnos. De las Escuelas salen al año numerosos alumnos perfectamente formados para hacerse camino en el mercado laboral de manera satisfactoria. Las empresas confían en ellos desde el inicio porque cuentan con la garantía de unos estudios precisos y adaptados a las necesidades del mercado.

Se ha tenido que trabajar mucho para que el Ingeniero Industrial responda por completo al entramado socio- industrial que el país reclamaba, en concreto, más de un siglo y medio desde que se formó la primera promoción. Con anterioridad a 1.856 los únicos estudios de ingeniería que existían era la Ingeniería Militar, de Caminos y Minas. Las circunstancias sociales e históricas retrasaron el nacimiento de las otras ingenierías.

Así, la Primera Revolución Industrial pasó en España sin que hubiera ingenieros industriales, lo que provocó un considerable retraso en la modernización del país. Esta demora evolutiva estuvo motivada por la ausencia de profesionales del sector y, ante todo, por una cifra muy alta de analfabetismo: en 1.880 el 54 por ciento de los hombres y el 74 por ciento de las mujeres eran analfabetos. Por el contrario, la Segunda Revolución Industrial sorprendió al país mucho más preparado y con la semilla del progreso asentada en las principales ciudades. Para llegar a este punto fue clave la reapertura de las Escuelas de Bilbao y Madrid en 1.889 y 1.900, que previamente habían sido cerradas junto con la de Barcelona, que nunca cerró sus puertas. De esta forma comenzó la expansión de una titulación que llegaría a todo el territorio nacional.

Como resultado del importante papel jugado por los Ingenieros Industriales en el proceso de modernización del país, el 18 de septiembre de 1.935 se hizo público el Decreto de Alcalá Zamora que reconocía y regulaba las competencias profesionales del Ingeniero industrial, aún vigentes hoy día:

Artículo 1

El título de Ingeniero Industrial de las Escuelas civiles del Estado, confiere a sus poseedores capacidad plena para proyectar, ejecutar y dirigir toda clase de instalaciones y explotaciones comprendidas en las ramas de la técnica industrial química, mecánica y eléctrica y de economía industrial.

Artículo 2

Asimismo los Ingenieros Industriales de las Escuela civiles del Estado estarán especialmente capacitados para actuar, realizar y dirigir toda clase de estudios, trabajos y organismos en la esfera económico-industrial, estadística, social y laboral.

Artículo 3

El título de Ingeniero Industrial de las Escuelas civiles del Estado, otorga capacidad plena para la firma de toda clase de planos o documentos que hagan referencia a las materias comprendidas en los dos artículos anteriores y para la dirección y ejecución de sus obras e instalaciones, sin que la Administración puede desconocer dicha competencia, ni poner trabas a la misma en los asuntos que deban pasar, para su aprobación, por las oficinas públicas (…)

Dado en Madrid a dieciocho de septiembre de mil novecientos treinta y cinco. Niceto Alcalá-Zamora y Torres.  El Ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes, Joaquín Dualde y Gómez”.

El éxito de la titulación residió en que se supo coordinar a la perfección la preparación de los profesionales que debían hacer desplegar las tecnologías industriales ya instauradas con el desarrollo de otras nuevas. Se alcanzó gracias a un plan de estudios basado en el conocimiento de los fundamentos científicos de las disciplinas involucradas en los procesos industriales.

Aunque la base de esta formación era inmejorable, la evolución de sus planes de estudios no ha permanecido inmóvil ni un solo instante. Se trata de una ingeniería que avanza con el tiempo, adaptándose a los cambios y las nuevas tecnologías. Algunas de las modificaciones han sido las siguientes: en su origen, las Escuelas dependían del Ministerio de Industria, ahora poseen dependencia orgánica;  se ha eliminado la histórica prueba de ingreso, modificando las condiciones y los requisitos para aceptar a los alumnos; ha cambiado la estructura del profesorado y la duración de los estudios. Son muchas las modificaciones que ha vivido la Escuela de Ingeniería Industrial, sin embargo, hay un punto que permanece inalterable incluso después de un siglo de vida: su planteamiento académico. Así, los alumnos comienzan su formación con las ciencias en su aplicación a los procesos industriales y terminan con materias más tecnológicas. Este planteamiento es posible porque se trata de unos estudios muy dirigidos al conocimiento profundo de los fenómenos básicos.

Según Manuel Acero, ex Decano del Colegio de Ingenieros Industriales de Madrid y presidente del Instituto de la Ingeniería de España, en la actualidad la profesión de Ingeniero Industrial disfruta de una gran proyección. En primer lugar porque hay una gran salida de titulados y eso “favorece la presencia de esta profesión, que está resultando capital para el desarrollo industrial español. Desde esa perspectiva las universidades están egresando titulados en números, por ejemplo en Madrid, superior a mil por año”, dice Manuel.

En segundo lugar, otro aspecto importante es “la formación multidisciplinar. Hay titulaciones multidisciplinares, pero el epítome de este concepto se refleja en la Ingeniería Industrial, en donde se tocan muchas ramas que permiten al profesional trabajar en proyectos complejos, en proyectos multidisciplinares”.

“La industria y las empresas en general demandan profesionales que sepan trabajar en proyectos con varias disciplinas, con lo que el ingeniero se beneficia muy claramente de esa demanda”, afirma el presidente.

En este sentido, “la formación del ingeniero industrial hay que entenderla como una capacidad para razonar, como una capacidad para interpretar y como una capacidad para crear. En definitiva, hay que “formar al estudiante en una capacidad de juicio, de crítica, de análisis, de investigación, etc. y eso tiene un valor incalculable para la profesión”, dice Manuel.

“En España existe muy buen grado de aceptación con toda la ingeniería, son profesionales que partiendo de una sólida formación son capaces de elaborar propuestas nuevas, soluciones con una aportación muy importante de creatividad y de ingenio”.

Óptica profesional de la ingeniería industrial

El Ingeniero Industrial es plenamente reconocido en el mercado nacional e internacional. La titulación cuenta con el aval de no tener tasa de desempleo y posee un modelo de formación que ha ayudado, y ayuda, a fomentar el desarrollo de España.

Gracias a este aprendizaje, el ingeniero industrial puede adaptarse a un importante abanico de ofertas laborales y responde a las necesidades socio- industriales del país. Las Pymes encuentran en estos profesionales sus perfectos aliados, ya que no aportan sólo un perfil: son profesionales que aportan una formación polivalente y generalista.

Manuel Acero, ex Decano del Colegio de Ingenieros Industriales de Madrid y presidente del Instituto de la Ingeniería de España afirma que la ingeniería industrial cubre el área industrial y, por tanto, “hablamos de campos desde la construcción, la energía, la química, la electrónica hasta la organización de empresas, etc.”

La presencia de esta profesión es enorme, “en cuanto alguien analizase los contenidos de formación que tiene y las capacidades de los profesionales, se daría cuenta de lo significativo y trascendental que es para la vida normal de cualquiera. Te mueves por casa, miras aquí y allá y encuentras la presencia de la ingeniería industrial constantemente”.

En los colegios profesionales ya están actuando de manera distinta para crear una comunicación mejor y  más abierta hacia la sociedad, “Queremos trasladar a la sociedad un mayor y mejor conocimiento de la ingeniería industrial; en dónde la tienen, en dónde la encuentran, cuánto la necesitan, sin que se pretenda vender que dependen de la ingeniería”.

“Contar con la ingeniería es un aspecto vital para todos, para la sociedad, y no solo para la ingeniería en sí”.

Organismos que componen el conjunto de la profesión de la ingeniería industrial. Su papel y funciones, beneficios que aportan.

Con el objetivo de promover y proyectar la profesión, en la segunda mitad del siglo XIX se crean las primeras Asociaciones Territoriales de Ingenieros Industriales. La necesidad de agruparse y formar un colectivo de peso en la sociedad, provocó que Madrid fuera la ciudad elegida para arropar en 1.861 a la primera Asociación de carácter territorial. Tras su creación, otras poblaciones también fundaron sus propias asociaciones, por ejemplo Valencia en 1.875, Barcelona en 1.893, Bilbao en 1.908; Sevilla en 1.918. Las Asociaciones de Madrid y Valencia se fusionaron en 1.889.

Asociación Nacional (ANII).

Se erige en 1.889 como una Junta Coordinadora de todas las Agrupaciones Territoriales. Quince años después, piden al Ejecutivo que sea considerada Corporación Oficial y su Junta Superior como “Junta Consultiva del Estado”. Al crearse los Colegios Oficiales, la ANII dejó de ser el único órgano común y representativo de la profesión y su actividad descendió considerablemente. En la actualidad, la Federación es una entidad de derecho privado que se dedica a promocionar la profesión.

Federación de Asociaciones de Ingenieros Industriales de España (FAIIE).

Actualmente, la FAIIE integra las dieciséis Asociaciones que existen en España. El nombre de la Federación se estableció en 1.982 tras llamarse Federación de Ingenieros Industriales. La Federación de Ingenieros Industriales se construye porque en 1.978 se reconoce el hecho de que no existe una Asociación única, por lo que la ANII se debe transformar en Federación.

Consejo Estatal de Estudiantes de Ingeniería Industrial (C.E.D.E.I).

Es el heredero de la Asamblea Nacional de Representantes de Ingeniería Industrial (A.N.R.I.I) y se instituyó en marzo del 1998. Es un foro de debate y reflexión para los alumnos de las diferentes Escuelas en las que se imparte la titulación de Ingeniero Industrial. Se buscan los criterios para evaluar y proponer soluciones idóneas en temas como:

  • Implantación de planes de estudio.
  • Directrices generales de los planes de estudio.
  • Propuestas de Consejo de Universidades.
  • Transferencias universitarias a las Comunidades Autónomas.
  • Mercado de trabajo de los titulados.
  • Competencias profesionales de los Ingenieros Industriales.
  • Infraestructuras de las Escuelas.
  • Calidad de las docencias y los servicios.
  • Actividades de los estudiantes.
  • Fomento de actividades de intercambio.
  • Organización de jornadas y conferencias periódicas, cuyo objetivo es acercar el mundo empresarial a los estudiantes.

 Instituto de la Ingeniería de España (I.I.E.).

El instituto de la Ingeniería de España, creado en 1905 bajo la presidencia de honor del Jefe del Estado español, está oficialmente declarado Entidad de Utilidad Pública. Desde 1975 ostenta la Presidencia de Honor del Instituto Su Majestad el Rey Juan Carlos I. Es la Federación de Asociaciones de ingenieros, que agrupa las siguientes ramas de la Ingeniería española:

  • Aeronáuticos
  • Agrónomos
  • Caminos, Canales y Puertos
  • Defensa
  • C.A.I.
  • Industriales
  • Montes
  • Minas
  • Navales y Oceánicos
  • Telecomunicación

 

A través de estas diez Asociaciones, el Instituto de la Ingeniería de España integra a más de 100.000 ingenieros de las diversas especialidades, que desarrollan su actividad en las diversas Comunidades Autónomas del Estado, tanto en el ámbito privado como en el público.

LA INGENIERÍA INDUSTRIAL A TRAVÉS DE SUS CIFRAS MÁS IMPORTANTES

Número de estudiantes en activo

Estas cualidades han fortalecido el buen nombre de esta ingeniería, que ha forjado los cimientos de unos estudios que atraen cada curso a miles de alumnos. Actualmente, casi 45.000 estudiantes de Ingeniería Industrial están matriculados. Los jóvenes tienen la posibilidad de estudiar esta carrera en alguno de los 39 centros universitarios que hay repartidos por diferentes puntos de España y que se encuadran en la Conferencia de Directores de Escuelas de Ingenieros Industriales.

La formación de los ingenieros industriales se puede considerar como pluridisciplinar. Los pilares de sus estudios se fundamentan en una importante base teórica que se completa con una extensa formación de las disciplinas clásicas de la industria. De esta manera, su preparación pasa por materias tan complejas como la automática y robótica, electrónica, electrotecnia, informática y tecnología, estructuras y construcciones industriales y gestión, cooperación, finanzas e innovación.

4.200 licenciados al año

La ingeniería industrial es la formación con menos paro entre los jóvenes. Tanto es así, que tras finalizar sus estudios, el tiempo medio que deben esperar para encontrar su primer empleo no llega a los [2,6] meses. Cifra que no es comparable a la de otras titulaciones. Así, sólo se puede hablar de paro “técnico” entre los ingenieros industriales y no llega al tres por ciento. Esta cifra se produce porque resulta muy complicada su cuantificación. Cada año se licencian [4.200] Ingenieros Industriales y acceden a la Universidad un número de alumnos inferior al solicitado, se trata de una carrera con un nivel de demanda superior a la oferta de plazas de las escuelas.

Además de tener fácil el acceso al primer puesto de trabajo, la primera remuneración también satisface a la mayoría de los Industriales. Así, frente a los 760 euros que cobran de media en otras titulaciones, a los Ingenieros Industriales se les paga una media de 1.000 euros al mes nada más salir de la Escuela. A lo largo de su vida profesional descubrirán que su sueldo es el más alto de las Ingenierías. Todo ello provoca que el 87 por ciento de los titulados se muestren satisfechos con el trabajo que desempeñan.

Número de ingenieros en activo

Existen unos 100.000 ingenieros industriales en activo. Según datos recogidos por el Informe Infoempleo 2007, las ingenierías generalistas, formadas por las ingenierías industriales en sus distintos grados y otras como ingeniería en la organización industrial, concentran un 19,75% de la oferta. Además, su empleabilidad es buena debido a que se caracterizan por una alta presencia en la oferta y un volumen medio de titulados.

En el ranking de las más solicitadas, la Ingeniería industrial se sitúa en el quinto puesto, detrás de la Ingeniería Técnica Industrial y delante de la Ingeniería de Caminos. Por lo que la empleabilidad de las ingenierías es buena debido a que hay más ofertas que demandas de trabajo.

En cuanto a la  potencialidad para la inserción laboral, es decir, el porcentaje de oferta dirigido a licenciados sin experiencia, sobre el conjunto de puestos dirigidos hacia la titulación, la Ingeniería Industrial ocupa un puesto bajo.

Estimación sobre cifras de negocio directas e indirectas de la Ingeniería Industrial.

El sector industrial representa algo más del 16% del Producto Interior Bruto (PIB) y comprende tres grandes ramas de actividad: manufacturera, extractiva y producción de energía.

Según los datos de la Encuesta Industrial de Empresas de 2007, el importe neto de la cifra de negocios de las empresas industriales alcanzó los 625.889 millones de euros en el año 2007, lo que supone un incremento del 6,4% respecto al año anterior.

Las ventas de productos industriales totalizaron 512.603 millones de euros, con un aumento del 5,6% respecto al año anterior. Las ventas de mercaderías alcanzaron los 81.920 millones de euros (un 10,2% más que en 2006), mientras que las prestaciones de servicios se situaron en 31.365 millones de euros (con un aumento del 9,5%).

El número de personas ocupadas en la industria durante el año 2007 fue de 2.580.375, un 1,7% menos que en 2006.

Estructura de los Ingresos de Explotación

Las ventas de productos representaron la parte fundamental de los ingresos en 2007, en concreto el 80,5%. Por su parte, las ventas de mercaderías supusieron el 12,9% y las prestaciones de servicios el 4,9%. El resto de ingresos de explotación alcanzaron en su conjunto el 1,7% del total.

Estructura de los Gastos de Explotación

Los principales componentes en la estructura de los gastos de explotación en 2007 fueron el consumo de materias primas (que representó el 45,0% del total), los servicios exteriores (14,3%), los gastos de personal (14,1%) y el consumo de mercaderías (10,4%).

Resultados por agrupaciones de actividad

Las agrupaciones de actividad que registraron mayores incrementos de su cifra de negocios en 2007 respecto al año 2006 fueron las de Metalurgia y fabricación de productos metálicos (11,9%) y Material y equipo eléctrico, electrónico y óptico (9,5%).

Por el contrario, la agrupación de Industria textil, confección, cuero y calzado registró un descenso interanual del 3,4%.

Las agrupaciones de actividad con una mayor contribución al total de la cifra de negocios del sector industrial fueron las de Alimentación, bebidas y tabaco (con un 15,4% del total), Metalurgia y fabricación de productos metálicos (13,8%) y Material de transporte (12,0%).

Resultados por sectores de actividad

Por sector de actividad (los resultados de la encuesta se difunden en 100 sectores de actividad), las industrias con una mayor contribución al total de la cifra de negocios en 2007 fueron las de Fabricación de vehículos de motor (7,1%), Producción y distribución de energía eléctrica (7,0%) e Industria del petróleo, gas natural y combustibles nucleares (6,9%).

En la siguiente tabla se recogen los 20 sectores industriales con mayor cifra de negocios, con indicación del porcentaje de participación de cada uno de ellos en la cifra de negocios total.

Resultados por comunidades autónomas

Las comunidades autónomas con mayor participación en la cifra de negocios del sector industrial en 2007 fueron Cataluña (con el 23,6% del total), Comunidad de Madrid (10,8%), Andalucía (10,4%), Comunitat Valenciana (10,2%), y País Vasco (9,7%).

Resultados por intervalo de tamaño de la empresa

El conjunto de empresas con 1.000 o más personas ocupadas representó el 29,9% del total de la cifra de negocios industrial en 2007. Dicho porcentaje se eleva al 65,7% si se consideran las empresas con más de 100 trabajadores.

Destino de las ventas

Las ventas dentro de España de las empresas con 20 o más personas ocupadas representaron el 75,1% del total en el año 2007, mientras que las dirigidas a países de la Unión Europea supusieron el 18,7%.

Procedencia de las compras

En 2007 el 20,2% de las compras de materias primas, mercaderías, etc. vinieron de países de la Unión Europea y el 17,4% de países del resto del mundo. Las compras dentro de España representaron el 62,3% del total.

Inversión

El total de la inversión industrial de las empresas con 20 o más personas ocupadas supuso 26.328 millones de euros en 2007. Cabe destacar que el 39,3% de esta cifra correspondió a Instalaciones técnicas y el 27,6% a Maquinaria y utillaje.

Estimación sobre total de empresas con ingenieros e ingenieros técnicos en plantilla en España.

SECTORES DE ACTIVIDAD INGENIEROS EN PLANTILLA EN ESPAÑA
AUTOMOCIÓN 28.570
ELECTRÓNICA 14.339
ENERGÍA 147.578
CONSTRUCCIONES MECÁNICAS- MAQUINARIA 15.828
MATERIAL DE CONSTRUCCIÓN 85.660
MATERIAL ELÉCTRICO 82.178
METALURGIA NO FÉRREA 15.439
QUÍMICA 33.932
SIDEROMETALURGIA 54.863

 LOS HITOS PRINCIPALES DE LA INGENIERÍA INDUSTRIAL EN ESPAÑA

La revolución industrial

Durante el siglo XVIII se produce un cambio en la historia moderna de Europa por el cual se desencadena el paso desde una economía agraria y artesana a otra dominada por la industria, que será la denominada Revolución Industrial.

Esta revolución viene a ser un proceso de cambio constante y crecimiento continuo donde intervienen varios factores: las invenciones técnicas (tecnología), los descubrimientos teóricos, capitales y transformaciones sociales (economía) y la revolución de la agricultura y el ascenso de la demografía.

En Inglaterra se detectó, a mediados de siglo, una transformación profunda en los sistemas de trabajo y en la estructura de la sociedad. El modelo de Revolución Industrial seguido en Gran Bretaña se extendió por Europa, sin embargo, España acabó distanciándose de él.

Nuestro país encontraba problemas para acondicionarse a la Revolución Industrial y tardó muchísimo más en despegar industrialmente que el resto de Europa.

En los inicios de la industrialización, la dirección técnica estuvo a cargo de técnicos empíricos, era la fase en la que todavía no existían los ingenieros industriales. Fue en la etapa siguiente cuando se comenzó a pensar que la tecnología necesitaba una buena base científica: los ingenieros industriales.

El desarrollo industrial en la península se produjo en el País Vasco y Cataluña.

En términos generales, se pueden distinguir seis fases fundamentales de la aplicación industrial:

  • El vapor, sobre todo para el movimiento de la maquinaria textil, aunque tuviera sus usos iniciales en la industria minera.
  • El ferrocarril, basado así mismo en la máquina de vapor, pero con una proyección social y económica de diferente corte.
  • La electricidad, que tarda casi todo el siglo XIX en llegar a madurar, y que dará lugar a la electrificación como uno de los distintivos básicos de nuestro mundo.
  • El automóvil, basado en los motores de combustión interna.
  • La química industrial.
  • La electrónica y su versatilidad para detectar, discernir, controlar, ordenar y transmitir la más variada información, incluyendo en ello la automatización y la informatización de una enorme variedad de aplicaciones industriales y sociales.

Estas seis etapas no hubieran sido posibles sin tres elementos básicos de la Ingeniería Industrial:

  • Los materiales (metalúrgicos primero).
  • Las máquinas.
  • La energía.

El vapor y la industria textil

A finales del siglo XVII la humanidad dará un gran paso con la invención de la máquina de vapor. En ese momento histórico los trabajos se realizaban de forma manual y la invención de este artilugio hizo que muchos de estas labores se facilitaran, semi-automatizando los procesos de elaboración y abaratando los precios finales.

Desde la Antigüedad, la minería ha exigido un esfuerzo sobrehumano para extraer y acarrear el mineral. Esto hizo que inventores como Denis Papin y Thomas Savery idearan aplicar la fuerza del vapor para accionar mecanismos mineros.

La primera máquina de vapor la construyó Thomas Newcomen, en 1712. Pero el rendimiento de la máquina de Newcomen era poco satisfactorio ya que el vapor se enfriaba en el propio cilindro. De esto se dio cuenta un mecánico escocés llamado James Watt, que fue el inventor de la máquina de vapor de ciclo completo en 1769. Su invento se cuenta entre los de mayor impacto en la historia de la humanidad.

La máquina de vapor cosechó enormes triunfos en el transporte. Fulton la aplicó a embarcaciones en 1807.

En 1817 el Congreso de Estados Unidos aprobó fondos para construir barcos de guerra movidos por vapor. Fue la primera vez que Norteamérica se adelantó al resto del mundo en la utilización militar de un invento genérico.

En el curso de la revolución técnica e industrial hubo una gran aplicación a la industria de nuevas máquinas y del vapor como elemento motor. A finales del siglo XVII en Inglaterra, la industria tradicional se vio adelantada y rápidamente rebasada en importancia por una nueva rama textil: el algodón, importado entonces desde la India.

A España también llega esta industria textil, sobre todo en Cataluña. Las primeras selfactinas o máquinas de hilar automáticas, las importó a España José Bonaplata, que junto a los hermanos Muntadas, de la empresa La España Industrial, fueron pioneros de la Industrialización en nuestro país.

Desarrollada a partir del último tercio del siglo XVIII, la manufactura algodonera catalana era en 1808 una industria muy modesta.

Su progreso fue especialmente rápido entre 1830 y 1860, que fueron los años de la mecanización completa de la hilatura y de la mecanización a media del tisaje.

Desde 1905 las fábricas españolas importaron una media anual de 84.950 toneladas de algodón en rama, lo que vino a ser el 9,7% de la importación británica.

El ferrocarril

En Gran Bretaña los beneficios del sector textil se aplicaron en el ferrocarril, lo que no ocurrió en España a causa de la Guerra Carlista. La producción textil británica era más de diez veces la española, concentrada en Cataluña.

El primer ferrocarril español se construyó en la Isla de Cuba, perteneciente a la corona Española, para transportar la caña de azúcar al puerto de La Habana. Esta línea se construyó entre 1835 y 1837 cubriendo el trayecto entre la Habana y Bejucal. En la península no fue hasta el año 1848 cuando se construyó la primera línea que cubría el trayecto entre Barcelona y Mataró. Y en 1851 Madrid- Aranjuez.

El ferrocarril y la construcción industrial y civil provocaron una demanda creciente de acero. La industria siderúrgica experimentó así una expansión industrial que para muchos es el más industrial de los ciclos de negocio del siglo XIX.

De esta manera, la siderurgia, o técnica de tratamiento del mineral de hierro para obtener diferentes tipos de éste, fue otro de los hitos más importantes de la Ingeniería Industrial en España. Sus orígenes están con Manuel Agustín de Heredia, que en 1820 comenzó a construir aros de acero para sus barriles de vino con carbón vegetal en Marbella.

La zona metalúrgica por excelencia desde la Edad Media era el País Vasco y Navarra que utilizaba la energía hidráulica para trabajar el excelente hierro de Vizcaya. Así, en 1865 se enlazó la mina con los puertos y empezó a desarrollarse la siderurgia en esa zona tras la I y la II Guerra Carlista.

Durante las últimas décadas del siglo, la producción de la siderurgia española, sobre todo la vizcaína, creció y se modernizó notablemente. En 1884 se introdujeron los primeros convertidores Bessemer y poco después los primeros hornos Siemens- Martin, con lo que comenzó a desarrollarse la producción de acero. Pero esto no fue suficiente para dar a la siderurgia española un lugar relevante en el panorama europeo.

El desarrollo de la siderurgia permitió la fabricación de maquinaria, la construcción naval y las compañías navieras. En Barcelona se creó a mitad de siglo la empresa La Maquinista Terrestre y Marítima S.A., que permitió que saliesen las primeras locomotoras.

En el año 1888 se creó la sociedad de los Astilleros del Nervión, con sus modernos barcos de hierro movidos a vapor que enriquecieron la flota española.

Diversos factores económicos como la debilidad financiera del gobierno y el déficit crónico de la Hacienda propiciaron que el desarrollo siderúrgico en España fuera muy lento y retrasado. La Ley de Ferrocarriles de 1855 tuvo como consecuencia la total dependencia del capital extranjero y de sus locomotoras y raíles.

Con la minería ocurrió lo mismo, que pasó de pertenecer a la Corona a encontrarse en las manos del Estado hasta que en 1868 acabó en compañías extranjeras. Los minerales extraídos fueron el plomo, el cobre y el mercurio.

En definitiva, la construcción del ferrocarril y la explotación minera se hicieron en beneficio del capital extranjero.

La electricidad

La Electricidad y el Electromagnetismo son una ciencia y una técnica que se desarrollan básicamente en el siglo XIX, aunque su despliegue socioeconómico comienza en sus últimas décadas y alcanza extraordinaria espectacularidad en el siglo XX.

En la primera fase de la electrificación española encontramos a la Escuela Industrial de Barcelona y a varios de los Ingenieros Industriales graduados en ella.

En el decenio de 1879 empezaría a funcionar una fábrica de electricidad en Rambla de Canaletas. El ingeniero industrial que montó aquella fábrica fue Narciso Xifra, contratado por el industrial Dalmau. Xifra fue así el pionero de la Electricidad en España.

En 1881 Dalmau e hijos constituyeron en Barcelona la Sociedad Española de Electricidad, la primera empresa que producía y distribuía fluido eléctrico a otros consumidores.

La primera red de alumbrado público urbano se inauguró en Gerona en 1886, y poco después la primera línea de tracción eléctrica en Bilbao.

En la década de los 50 del siglo pasado se impulsó la construcción de la primera central nuclear española: la central nuclear José Cabrera en Almonacid de Zorita, provincia de Guadalajara.

Actualmente se encuentran en funcionamiento ocho centrales nucleares en España: Santa María de Garoña, Almaraz I y II, Ascó I y II, Cofrentes, Vandellós II y Trillo.

La compañía Red Eléctrica de España es propietaria de la casi totalidad de la red española de transporte de electricidad de alta tensión.

La industria del automóvil

Una de las carencias fundamentales de la Postguerra Civil fue la automoción, que se agudizó al concluir la II Guerra Mundial, y quedar España política y comercialmente aislada en el contexto internacional.

Durante esos años fue pionero en este campo el capitán De la Cuadra, que contrató al ingeniero suizo Mark Birkigt. Éste posteriormente se asociaría con el empresario catalán Damián Mateu para crear la Hispano- Suiza, la única marca española que alcanzó renombre internacional antes de la Guerra.

Pero es a partir de 1950, cuando nuestro país comienza su real industrialización en este sector. Durante esos años surgen los principales productores de turismos en España que siguen actualmente:

SEAT, fundada en 1950 con comienzo de producción en 1953, con licencia FIAT. Al principio de los 80 pasó a la órbita Volkswagen, de la que es una filial desde 1986.

FASA- RENAULT, constituida en 1951, y desde 1986 incorporada completamente a la multinacional Renault.

CITROEN, hoy día del grupo PSA, que inició su fabricación en 1958 en Vigo.

PEUGEOT (PSA), adquirió, vía Chrysler España, las instalaciones de Barreiros en Villaverde, donde sigue manteniendo su centro de producción.

FORD, que antes de la Guerra Civil había montado coches en España con Ford Motor Ibérica, abrió su factoría en 1976 en Almussafes.

OPEL (General Motors), inauguró en 1982 sus instalaciones en Zaragoza, Logroño y Puerto Real. Además existe una amplia red de industria auxiliar y una importante producción de camiones y otros vehículos.

La química industrial

La industria química lleva a cabo la extracción y procesamiento de las materias primas, tanto naturales como sintéticas, y su transformación en otras sustancias con características diferentes de las que tenían originariamente.

El despliegue de las refinerías y la industria petroquímica en nuestro país ha sido ciertamente excepcional en la segunda mitad del siglo XX. En la etapa anterior la evolución fue mucho más lenta y su impacto socioeconómico fue muy inferior.

Así, la primera refinería de porte industrial se puso en marcha en Tenerife en 1929, pero en España no llegó a consumirse un millón de toneladas anuales ni en 1930, año de la mayor demanda de aquella época.

Después de la Guerra Civil, Puertollano y Escombreras inician un despegue industrial que hará que España se convierta a partir de los años 60 se convierte en un país devorador de petróleo.

Pero la Industria Química no es solo el petróleo, ya que sectores como los fertilizantes y la química inorgánica han sido importantes en la progresión de nuestra industria.

La electrónica

Se considera que la electrónica comenzó con el diodo de vacío inventado por John Ambrose Fleming en 1904. El funcionamiento de este dispositivo está basado en el efecto Edison. Edison fue el primero que observó en 1883 la emisión termoiónica, al colocar una lámina dentro de una bombilla para evitar el ennegrecimiento que producía en la ampolla de vidrio el filamento de carbón.

El otro gran paso lo dio Lee De Forest cuando inventó el triodo en 1906, un paso muy importante para la fabricación de los primeros amplificadores de sonido, receptores de radio, televisores, etc.

Pero fue definitivamente con el transistor, aparecido de la mano de Bardeen y Brattain, de la Bell Telephone, en 1948, cuando se permitió aún una mayor miniaturización de aparatos tales como las radios. El transistor de unión apareció algo más tarde, en 1949.

En 1958 se desarrolló el primer circuito integrado, que alojaba seis transistores en un único chip. En 1970 se desarrolló el primer microprocesador, Intel 4004.

En la actualidad, los campos de desarrollo de la electrónica son tan vastos que se ha dividido en varias disciplinas especializadas. La mayor división es la que distingue la electrónica analógica de la electrónica digital.

La electrónica en sí es la rama de actualidad de la civilización moderna y de nuestro futuro. La sustitución de las lámparas de descarga por los transistores supuso un paso de gigante consistente en la miniaturización.

La electrónica moderna nace con el transistor, en los años 1950.

En España la electrónica tuvo difícil introducción. Marconi Española sería uno de los puntos de arranque de la industria electrónica española, aunque esta luego se haya diversificado con notable participación de empresas extranjeras.

PRINCIPALES ASUNTOS DE PROYECCIÓN SOCIAL DE LA PROFESIÓN EN ESPAÑA

Bolonia

El proceso de Bolonia se inicia en 1999, cuando veintinueve ministros de educación de países europeos, entre ellos España, firmaron un acuerdo para avanzar hacia un sistema universitario común que facilite la movilidad de los estudiantes y de los titulados europeos.

Este sistema es el Espacio Europeo de Educación Superior, un ámbito al que se incorporaron países incluso de fuera de la Unión Europea y que serviría de referencia a las reformas educativas que muchos países habrían de iniciar en los primeros años de este nuevo siglo.

El EEES supone algunos cambios:

El Sistema Europeo de Transferencia de Créditos (ECTS). Es un sistema de transferencia de créditos que cuenta no sólo con las horas de clases teóricas, sino también el trabajo que debe ser realizado por el alumno (seminarios, horas de estudio, realización de trabajos). Este crédito corresponde a entre unas 25 y 30 horas. De este modo, se quiere favorecer la movilidad estudiantil y laboral en el espacio europeo, en consonancia con el actual programa Erasmus.

Sistema de titulaciones de 2 ciclos. Partiendo del modelo anglosajón, las titulaciones consistirán en un primer ciclo de carácter genérico de 3-4 años de Grado (lo que se denomina Bachelor en inglés) y un segundo ciclo de 1-2 años para la especialización, el Máster. Por lo tanto, la diferenciación entre Diplomaturas y Licenciaturas ya no existirá.

Con esto se pretende conseguir una mejora de la incorporación de los estudiantes al mundo del trabajo.

Financiación: uno de los objetivos de esta reforma es recapitalizar la Universidad, diversificando los fondos, esto es: recurriendo a la inversión privada, ya sea mediante el aumento de las tasas a los alumnos, o inversiones de empresas privadas.

Reducir el gasto público en educación.

La configuración de un sistema europeo de educación y de investigación más atractivo a nivel mundial.

Los firmantes del acuerdo de Bolonia decidieron reunirse cada dos años y han ido ampliando el número de países participantes, perfilando su contenido y estableciendo el año 2010 como límite para su implantación.

Para el curso que viene solo una universidad pública, la de Carlos III de Madrid ha presentado un importante número de enseñanzas al EEES y sólo otras ocho universidades públicas han presentado más de tres titulaciones adaptadas al nuevo marco.

Por otro lado, las adaptaciones tecnológicas están suponiendo una auténtica revolución en las universidades españolas. Debido a esto, se producirá una homogeneización y reducción del número de titulaciones, respecto a las actuales. Los masters serán cada vez más generales y estarán enfocados a la empresa privada.

Mix energético

El desarrollo de la energía en un periodo largo de tiempo depende, en gran medida, de las políticas energéticas que se planifiquen en el conjunto de la nación, y en su caso en el conjunto de la Comunidad Europea.

En el actual escenario de encarecimiento y agotamiento de los combustibles fósiles es urgente esta planificación de la generación eléctrica que mire al futuro y afronte los nuevos escenarios.

Sin embargo, se prevé que cada país va a seguir su propio desarrollo según sus necesidades.

En este contexto es difícil hacer una previsión de la producción y de la demanda de energía eléctrica desde hoy y hasta un horizonte 2030, periodo en el que pueden aparecer muchos elementos externos que influyan en el desarrollo del sector.

Entorno internacional

El crecimiento de la demanda energética en los países en vías de desarrollo va a ser apreciable. Esto conducirá a que los combustibles fósiles tengan una mayor demanda, lo que encarecerá los precios de estos combustibles, en un entorno donde el Consejo Mundial de la Energía está promoviendo su reducción con el fin de disminuir la emisión de gases efecto invernadero.

En estos países han de aumentar su consumo energético con el fin de alcanzar las cotas de desarrollo para que su población llegue a un nivel equivalente al de los países desarrollados.

Sus fuentes energéticas serán las convencionales, centrales térmicas no nucleares, ya que las centrales nucleares exigirían en la mayoría de los casos un conocimiento tecnológico y un grado de desarrollo difícil de conseguir.

Por otro lado, los países desarrollados son los únicos que pueden hacer un esfuerzo para  disminuir su emisión de este tipo de gases. Esto les sitúa en un escenario especial que les llevará a dos acciones dirigidas a tal fin: aumentar la eficiencia energética y disminuir la emisión reduciendo la utilización de estos combustibles, o generar con centrales “limpias”.

El caso español

En los últimos años el sector energético español ha experimentado un crecimiento muy importante. Desde el punto de vista de consumo de energía eléctrica, ha tenido una evolución de un 56% desde el año 1997 hasta el año 2006, un valor muy elevado, que no parece que se pueda mantener en el futuro de forma tan acusada por crecimientos de los componentes actuales.

Un nuevo planteamiento sería el desplazamiento de otros consumos de energía hacia la electricidad. Hasta ahora no ha existido ese desplazamiento, como por ejemplo del carbón para la calefacción y producción de calor, y sí un aumento de consumo directo de electricidad para refrigeración, aire acondicionado y otros servicios del sector terciario y agrícola.

La calefacción y producción de calor se han desplazado hacia el gas, que ha experimentado un fuerte incremento en su consumo para estos usos, sustituyendo a combustibles convencionales, carbón y madera, en el sector terciario y doméstico, y a combustibles líquidos en la industria.

Según los datos extraídos del estudio el sistema eléctrico nacional precisa de un parque nuclear de entre 20.000 MW, la cifra más factible dadas las limitaciones técnicas y sociopolíticas existentes, y 25.000 MW, el escenario máximo.

Actualmente existen 7.730 MW de potencia nuclear distribuidos en ocho centrales nucleares. Estos 20.000 MW de potencia que se precisan se alcanzarían mediante el alargamiento o la reposición de la vida útil de las actuales centrales y la puesta en marcha de otros 13.000 MW, equivalentes a unas diez plantas nuevas. España necesitaría, por lo tanto, triplicar la generación nuclear existente actualmente en el país en apenas 20 años.

El informe destaca que prevé una potencia instalada total para 2030 de, al menos 125 GW con el fin de cubrir tanto la punta extrema como la demanda de energía media estimada para esa fecha.

En concreto, en el horizonte de 2030, al menos entre un 50% y un 60% de la generación energética nacional debería proceder de turbinas de vapor e hidráulica. A ello, se podría sumar un 20% procedente de ciclos combinados y otro 20% de renovables.

Energía nuclear

Las centrales nucleares españolas han sido, una vez más, la fuente de energía que más funcionó durante 2008. Además de garantizar el abastecimiento eléctrico y reducir la dependencia exterior, evitaron la emisión de unos 40 millones de toneladas de CO2 al año.

Los ocho reactores nucleares españoles en funcionamiento produjeron el pasado año 58.756 GWh, un 6,6% más respecto a la producción de 2007. Esta cifra representó un 18,3% del total de la producción eléctrica del país, que se consiguió con tan solo el 8,14% de la potencia instalada en el conjunto del parque de generación español.

Las centrales nucleares han producido una quinta parte de la electricidad y han estado conectadas a la red más horas que cualquier otra fuente de energía. Concretamente, en 2008 las centrales nucleares españolas funcionaron 7.603 horas, un 13,4% menos que las 8.784 horas que tuvo el pasado año.

LA INGENIERÍA INDUSTRIAL Y LA SOCIEDAD

Aportaciones de la ingeniería industrial al desarrollo económico, social y bienestar de la población

El colectivo profesional de los Ingenieros Industriales en España integra a más de 50.000 profesionales colegiados que desarrollan servicios de ingeniería y elaboración de proyectos técnicos de gran diversidad y complejidad. Todo ello a través de aproximadamente 96.000 empresas, en su mayoría PYMES, de ingeniería y consultoría. De esta forma, prestan servicio a la sociedad en la ejecución de multitud de construcciones, instalaciones y servicios fundamentales.

Los proyectos de ingeniería industrial tienen una gran importancia socioeconómica. Las exigencias de eficacia y eficiencia son fundamentales en la sociedad actual. Pero mayores son las exigencias para el sector económico que forman todos los grupos de interés que intervienen de los procesos de proyecto-construcción o ciclo de vida de los proyectos de ingeniería industrial: Promotores de los proyectos, Proyectistas, Empresas de Ingeniería, Consultoría y de Construcción, Contratistas y Subcontratistas de obras, Colegios Profesionales, Organismos de Control Técnico de Ejecución, Administraciones Central, Autónoma y Local, responsables de otorgar licencias de obra y apertura, sector asegurador, financiadores de las obras a que da origen dichos proyectos, desarrolladores de software para proyectos, etc.

En el contexto económico actual hay que destacar el esfuerzo que los ingenieros industriales realizan en la promoción y creación de nuevas empresas y la innovación tecnológica, con el fin de favorecer el crecimiento y la mejora de la sociedad de un modo sostenible.

Para ello, desde los Colegios y el propio Consejo se realiza un gran esfuerzo de concienciación para velar por la ética y la dignidad de la profesión.

Desde los Colegios también se divulgan los cambios de normativa y de la reglamentación en aras de una mejor utilización y de la calidad de los proyectos, lo que protege al ciudadano.

Con el fin de garantizar la calidad, sanidad, protección medioambiental, seguridad y utilidad del gran número de proyectos de ingeniería industrial que se llevan a  cabo en España, la Administración en representación de la sociedad exige a la ingeniería industrial el cumplimiento de una serie de leyes, reglamentos, ordenanzas y normas.

DIEZ PREGUNTAS CLAVES SOBRE EL CONSEJO GENERAL DE COLEGIOS OFICIALES DE INGENIEROS INDUSTRIALES

¿Cuándo se constituye el Consejo General de Colegios Oficiales de Ingenieros Industriales?

En 1889 se decide fundar la Asociación Nacional de Ingenieros Industriales (ANII). Su Junta Coordinadora se encargó de reunir los medios, esfuerzos y recursos para alcanzar la acción común de las diversas Agrupaciones Territoriales. Después de sesenta años, en 1949, se hizo público el Decreto Fundacional de los Colegios Oficiales de los Ingenieros Industriales. Con este nombramiento los ingenieros industriales ganaron la consideración de corporación de derecho público y se les comenzó a exigir la colegiación obligatoria. Hubo que esperar un año, 1.950, a que se aprobaran de manera definitiva sus Estatutos.

Como respuesta a las necesidades y a las transformaciones socioeconómicas, el nueve de abril de 1949 el Gobierno autorizó la constitución de los Colegios de Ingenieros Industriales mediante un Decreto del Ministerio de Industria y Comercio. Aquí es cuando se crea el Consejo General de Colegios Oficiales de Ingenieros Industriales.

¿Cuál es su figura jurídica?

Tanto a los Colegios como al Consejo General se les considera corporación de derecho público y, además, poseen personalidad jurídica propia.

¿Qué fines y qué funciones tiene el Consejo General de Colegios Oficiales de Ingenieros Industriales?

Sus tres funciones fundamentales son: mantener el liderazgo de los Ingenieros Industriales como los profesionales más capacitados para desarrollar cargos y funciones de diferentes sectores, velar por el correcto ejercicio de la profesión y hacerlo siempre en defensa de los intereses de los ciudadanos y defender el prestigio y la influencia que esta titulación ha tenido a lo largo de la Historia.

La finalidad es poder tutelar de manera correcta el ejercicio de su profesión, haciendo de él un servicio al ciudadano mediante la garantía de sus derechos.

¿Cuál es su estructura de gobierno en la actualidad?

  • Presidente: Ilmo. Sr. D. Miguel Iriberri Vega
    Decano del Colegio de Navarra
  • Vicepresidente 1º: Ilmo. Sr. D. Alfredo Arias Berenguer
    Decano del Colegio de Baleares
  • Vicepresidente 2º: Ilmo. Sr. D. José Miguel Muñoz Veiga
    Decano del Colegio de la Comunidad Valenciana
  • Vicepresidente 3º: Ilmo. Sr. D. Aurelio Azaña García
    Decano del Colegio de Andalucía Occidental
  • Secretario: Ilmo. Sr. D. Luis Soriano Bayo
    Decano del Colegio de Aragón y La Rioja
  • Vicesecretario: Ilmo. Sr. D. Juan Linares Feria
    Decano del Colegio de Santa Cruz de Tenerife
  • Tesorero: Ilmo. Sr. D. Néstor Goikoetxea Gandiaga
    Decano del Colegio de Bizkaia
  • Interventor: Ilmo. Sr. D. José Esteban Fernández Rico
    Decano del Colegio de Asturias

 

¿Cómo se pueden resumir los beneficios que aporta a la sociedad la existencia del Consejo y los Colegios Oficiales de Ingenieros Industriales?

Los Colegios Oficiales de Ingenieros Industriales son un mecanismo para garantizar la calidad de servicios a la sociedad y, más importante aún, para garantizar la seguridad de los ciudadanos.

Proporcionan un gran número de servicios a los colegiados cuyos beneficiarios finalmente son los ciudadanos.

El objetivo es facilitar el progreso continuo de la profesión en relación con las necesidades de la ingeniería industrial, en particular, y de las empresas y la sociedad, en general.

Una de las funciones más importantes de los colegios es la seguridad que aportan a los colegiados y, como consecuencia, a los ciudadanos.

Tanto a los Colegios como al Consejo General se les considera corporación de derecho público. Esta característica legal les permite desarrollar plenamente sus facultades para alcanzar sus objetivos.

¿A cuántos ingenieros industriales representa en España?

Agrupa a más de 50.000 profesionales colegiados de toda España y representa a unos 100.000 ingenieros industriales.

¿A cuántos Colegios Oficiales de Ingenieros Industriales representa?

Representa a los 21 Colegios Oficiales que existen en el territorio español

¿Cuáles son las principales tareas del Consejo General de Colegios Oficiales de .Ingenieros Industriales?

El Consejo General lleva a cabo tres tareas principales. La primera es informar de los Proyectos de Ley o disposiciones  -de cualquier rango- que se tenga que ver de manera directa con las funciones profesionales de los ingenieros. La segunda es establecer los criterios para la ordenación de la profesión y la tercera exige la coordinación de toda la información que se produce en los Colegios.

¿Cuál es la interlocución social del Consejo General de Colegios Oficiales de Ingenieros Industriales?

Como institución que representa al conjunto de los ingenieros industriales de España, su interlocución es  muy amplia con todos los grupos sociales que tienen un interés en la ingeniería industrial. Los aspectos legales, normativos, formativos, educativos, de desarrollo y mejora de la profesión, de responsabilidad social hacia el entorno, de comunicación e imagen de la profesión y sus profesionales, son todos ellos aspectos de interés del Consejo General a la hora de desarrollar su interlocución social.

¿Cuáles son los asuntos que en la actualidad destacan para el Consejo General y cuál es su posición ante ellos?

Entre otros asuntos, cabe destacar el proceso de implantación de Bolonia en las universidades españolas.

También el desarrollo del anteproyecto de Ley de Servicios Profesionales que prepara el Gobierno. A este respecto los Colegios Oficiales de Ingenieros Industriales no estamos de acuerdo con algunos puntos concretos de la supresión de las restricciones a la competencia. Tampoco compartimos la modificación de los visados en cuanto a su régimen de precios y la modificación de la colegiación obligatoria.

Igualmente es de gran interés el amplio diálogo social sobre las fuentes de energía de futuro  y, en concreto, la viabilidad de la energía nuclear como alternativa para España.

Las tecnologías de la información y las telecomunicaciones son un elemento fundamental del desarrollo industrial de los países. Por eso el Consejo General es muy activo en este campo mediante el impulso de proyectos como “Industel” en colaboración con el Ministerio de Industria para incorporar el desarrollo tecnológico a la mejora y racionalización de los procesos de  los proyectos de ingeniería industrial.