COPE – 3 MAYO 2020 – Días, literalmente días y no meses o años es lo que se tardó en montar improvisadamente el hospital COVID-19 en Ifema, un obra titánica con la colaboración de miles de personas trabajando todos a una. Una labor ingente imposible sin el codo a codo de profesionales de incalculable valor y para los que no hay palabras suficientes de agradecimientos.

En Fin de Semana con Cristina hemos hablado con Juan José Pérez Blanco, ingeniero industrial y coordinador de Operaciones en dicho hospital, quien ha asegurado que, cuando le dijeron los planes de montarlo, “fue un antes y un después en mi vida sobre todo en lo personal. Lo que se ha vivido allí, cómo ha funcionado de bien, el ambiente de solidaridad… no hay palabras. Yo he dirigido antes hospitales pero en mi vida profesional no hay precedentes de algo así. Nunca lo imaginé, esto ha sido multiplicar por mucho la experiencia anterior”.

La clave del éxito de este enclave, reconoce Juan José, “son las instalaciones de Ifema, son excelentes, y eso facilitó mucho la logística”. Por supuesto tuvo muchos retos, pero hay uno que tiene en mente con especial clarividencia: “La instalación de gases medicinales (oxígeno), toda una odisea, fue muy difícil. Además hay siempre el peligro de que el oxígeno en botella se acabe antes de lo esperado, eso ha sido lo más complicado. Son 26 km de tubería de cobre soldado y no tiene sentido retirarlo. Ahora vamos a ordenar todo para que no moleste a las instalaciones”.

El montaje no solo incluyó aspectos médicos ya que hay muchos más servicios que se tenían que poner en marcha, como explica Pérez Blanco: “Todo lo que son servicios como lavandería, mantenimiento, catering… todo se organizó en un día y nadie se preguntaba cuánto se iba cobrar sino para cuándo hacía falta”.

¿Qué se siente ahora que toca cerrarlo (que no desmontarlo)? “Mucha pena”, reconoce él: “Se mezclan una sensación de satisfacción por un lado pero pena por otro. Todos los que hemos trabajado allí ha sido tan intensamente que al final hemos creado vínculo personales como si hubiera sido año y realmente han sido días”. “Eso sí, nos queda la sensación de que hay ciertas decisiones gubernamentales que tenían que haberse tomado antes para tener efectos menos duros después”, concluye Juan José.

 

 

 

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