El autor estima que la irrupción del coronavirus obligará a las empresas a abordar dos grandes problemas: mantener la cadena de suministro y la financiación. Por ese motivo, como vías de salida frente a la crisis, apela a la colaboración, la comunicación y la cooperación.

1 de junio.- Navarra Capital .– La irrupción del Covid-19 ha trastocado todo lo que dábamos casi por seguro tanto a nivel personal como profesional. La emergencia sanitaria ha exigido lo mejor de la sociedad y, ahí, las empresas han dado su medida de compromiso. Hay que destacar su esfuerzo mayúsculo para garantizar el cuidado y la vigilancia de la salud de sus trabajadores. Se han establecido estrictos protocolos de seguridad, se han adquirido equipo de protección individual (EPI), se ha extendido el teletrabajo, se ha formado a los miembros de la organización y se ha realizado, en fin, una enorme labor de comunicación interna para concienciar. La primera preocupación de los directivos y empresarios ha sido proteger a sus empleados.

Ahora, ese mismo tejido empresarial se enfrenta a un segundo reto: afrontar el impacto económico provocado por la pandemia. La gran mayoría de nuestras compañías se han visto enormemente afectadas. Desde Fundación Industrial Navarra hemos profundizado estas semanas en una estrategia que emprendimos hace ya varios años: hacer comunidad. A través de reuniones y foros, los directivos de las empresas navarras han compartido sus dudas, preocupaciones, buenas prácticas, casos de éxito y recomendaciones, que han ayudado a despejar muchas de las incertidumbres que caracterizan el momento presente y el futuro más inmediato.

Ha sido en estos puntos de encuentro donde nos hemos dado cuenta de algunas de las amenazas y riesgos que nos acechan y que deberíamos tratar de evitar. Nos referimos, fundamentalmente, a la necesidad de mantener la cadena de suministro en lo que corresponde a la demanda y la financiación.

Las empresas comprueban con preocupación cómo sus pedidos no se renuevan o, directamente, se cancelan. Eso les ha empujado a tomar medidas de reducción de turnos, ERTE, etc. Una situación que se extiende a sus proveedores. El resultado de esa parálisis generalizada ha llevado a destacados sectores industriales a trastocar toda su planificación, algunos han perdido hasta el 40 % de lo que era su producción habitual. Para resolver ese ‘circulo vicioso’, debemos centrarnos en cómo reactivar la demanda, buscar nuevos clientes y ofrecer nuevos servicios y productos.

Esta crisis nos ha enseñado la importancia de tener localizados a nuestros proveedores en un mundo globalizado. Igualmente, nos ha mostrado que debemos mirar en nuestras empresas, ver qué somos capaces de hacer y ofrecer distinto a lo habitual. ¿Qué podemos hacer o hacemos y cómo podemos aprovechar lo que sabemos hacer? Debemos anticiparnos e identificar las oportunidades. Es necesario dedicar recursos de manera constante a reinventarnos, para lo que resulta imprescindible tener una metodología y sistematizar el proceso.

En esa reflexión, además, muchas veces nos encontraremos con la necesidad de contar con otras empresas y colaborar, aprovechar sinergias y conocimientos para emprender nuevos caminos. Más que nunca, hay que profundizar en esa línea de trabajo. La activación de la demanda de las empresas a través de la colaboración y la cooperación va a ser uno de los principales objetivos en los que se volcará la Fundación Industrial Navarra durante las próximas semanas.

DE LAS CRISIS SURGEN NUEVAS OPORTUNIDADES

Por otro lado, hay un desafío más preocupante e inmediato por las consecuencias que puede tener para la supervivencia de multitud de pymes. Hablamos de la financiación. Efectivamente, es necesario contar con músculo financiero suficiente para aguantar los próximos meses, en los que se mantendrán los gastos mientras los ingresos se verán mermados de manera importante. Ahí es fundamental que la cadena de cobros y pagos no se rompa. Hacemos un llamamiento a evitar la tentación de financiarse a través de los proveedores, más aún si son de pequeño tamaño porque, entonces, su capacidad económica suele ser limitada. Someterlos a una situación de estrés puede llevar a poner en riesgo su viabilidad.

Por eso, apelamos a la ética de los profesionales y a la responsabilidad social corporativa de las empresas para evitar romper la cadena de pagos. A este respecto, si hay dificultades, siempre es mejor hablar y negociar que imponer soluciones unilaterales. Fortalecer las relaciones entre compañías, estudiar posibles sinergias, desarrollar proyectos conjuntos para acceder a nuevos clientes o reducir costes, conocer y valorar al proveedor local.

Estamos en un momento histórico, en el que se han roto muchos de nuestros esquemas de funcionamiento. Sin embargo, como en todas las crisis siempre surgen nuevas oportunidades y es ahí donde la colaboración, la comunicación y la cooperación nos indican las mejores vías de salida para recuperar esa tan ansiada normalidad que tendremos que conquistar con mucho esfuerzo. En nuestra mano está. ¡Ánimo!

Miguel Iriberri
Decano del Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Navarra y presidente de Fundación Industrial de Navarra

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