La industria está experimentando una rápida transformación y su importancia justifica que la política industrial tenga un lugar preferente en el debate público

Heraldo de Aragón – 29 de marzo de 2019.- La ‘industria 4.0’ está cambiando tanto nuestras empresas que no solo ha sido obligatorio adaptar la terminología, sino también un nuevo modelo.

El sector está dando el salto a ‘la nube’. Somos conscientes de esto cuando conocemos los nuevos conceptos que aparecen diariamente: fabricación aditiva, ‘bigdata’, ‘cobots’, ‘blockchain’, etc.

También, con la revolución en el modelo productivo y de comercialización en la automoción, con vehículos híbridos o eléctricos, con la conducción autónoma y, cómo no, con los nuevos sistemas de producción de energía y su almacenamiento, como las tecnologías del hidrógeno.

Todo eso es industria y el cambio lo vamos a sufrir y a disfrutar todos. Por ello, creo importante posicionar en la primera línea de nuestra política nacional el debate y la toma de decisiones de los temas industriales.

Hoy parece obligatorio mantener consejerías y ministerios específicos con un objeto preciso y que apliquen políticas de desarrollo, ordenación, control y seguridad industrial, que prioricen a las personas y la sociedad, frente a la propia industria y a la economía.

Aprovecho este espacio para solicitar que la agenda política contemple debatir, analizar y llegar a acuerdos en los temas que, según una encuesta reciente entre los colegiados, más preocupan a los ingenieros industriales.

  • En primer lugar, el equilibrio o, mejor, desequilibrio territorial de Aragón y la relación que las infraestructuras ejecutadas y por ejecutar tienen en este tema.
  • En segundo lugar, la política industrial como medidas de desarrollo y crecimiento que contemplen aspectos transversales irrenunciables: medio ambiente, energía, innovación, digitalización y la política energética que apoye la anterior y resuelva el reto de la transición hacia la descarbonización que estamos obligados a afrontar.
  • Y, por último, la necesaria simplificación administrativa y eliminación de trabas no necesarias que imponen algunas medidas o procedimientos y la obligada transparencia en los contratos y criterios de las licitaciones públicas, para eliminar sombras de duda acerca de las actuaciones de nuestra Administración.

Los cambios mencionados surgen a una velocidad que crece exponencialmente; y si bien es cierto que eliminarán algunos puestos de trabajo, estoy seguro de que también crearán un mayor número de empleos con una sólida formación tecnológica.

Ahí es donde debemos apostar por la formación en Ingeniería, esa que en los peores años de la crisis importaban los países que mejor han aguantado y superado la misma, esa que España se permitió el lujo de exportar y de menospreciar, al igual que lo hizo con el resto de la población activa española, empeorando sus condiciones laborales, lo cual fue una de las peores y pocas soluciones que se nos ocurrió improvisar para salir de la crisis.

En un debate político celebrado en la sede que el Colegio de Ingenieros Industriales de Aragón y La Rioja tiene en Zaragoza y en el que se habló de los retos de la ingeniería en la economía, la empresa y la sociedad, algunos de los candidatos para las próximas elecciones autonómicas y municipales coincidieron en la importancia que tienen los colegios profesionales y destacaron la necesidad de que la Administración trabaje junto a ellos para los temas técnicos.

Con los más de 2.200 colegiados que tenemos en el Colegio de Ingenieros Industriales de Aragón y La Rioja, vamos a seguir trabajando para que los políticos tengan en cuenta a nuestro colectivo.

Además, ofrecemos nuestro foro para los temas en los que somos expertos y en los que creemos que tenemos mucho que aportar.

Luis Soriano Bayo
Decano del Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Aragón y La Rioja

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