Diario de Navarra – 14 de abril de 2019.- Desde hace algún tiempo se está hablando de transformación digital y toda la repercusión que ello trae al conjunto de la sociedad y en particular al mundo de las empresas. Estamos asistiendo a una verdadera revolución en el uso de las nuevas tecnologías. Lo digital se ha instalado en nuestro día a día. Pero ¿qué es la transformación digital?, ¿que implica digitalizarse?

Se trata del cambio disruptivo que está transformando a toda la sociedad instalándonos en una nueva era basada en la conectividad. Una conectividad que utiliza como soporte la digitalización y donde la tecnología es uno de los pilares principales, pero no el único.

El proceso de cambio está llegando a modo de lluvia fina lo que está permitiendo la introducción en esta transformación de forma razonablemente sencilla, principalmente para usuarios y clientes finales, a través de dispositivos y herramientas de fácil manejo.

El cliente ha dejado de ser un agente pasivo, para estar el mando y convertirse en protagonista. Se ha empoderado porque tiene en su mano y de forma actualizada toda la información y con ello la posibilidad de elegir y decidir.

Ello obliga a las empresas, independientemente de su tamaño y sector, a evolucionar y transformarse en digitales para simplificar y agilizar sus procesos, para fomentar el trabajo colaborativo, para elaborar análisis en base a información real y exhaustiva, para generar experiencias y mejorar la comunicación tanto interna como externamente. Han de poder trabajar desde cualquier lugar y con cualquier dispositivo con datos actualizados en tiempo real y a través de la tecnología.

El proceso de transformación digital es cada vez más exigente y exige un importante esfuerzo fundamentalmente a las Pymes por la necesidad de incorporación de soluciones, metodologías y tecnologías avanzadas, en su actividad. Su evolución y futuro está y estará directamente ligada a la capacidad que tengan de adaptarse.

Se requiere una visión a 360º que integre, procesos, tecnologías y personas. Hacerlo implica optimizar el funcionamiento global de las empresas, modificando planteamientos clásicos en el plano empresarial, la relación precio/calidad, la personalización de productos y servicios y la rapidez en las respuestas y soluciones. Están surgiendo nuevas alternativas desde “abajo hacia arriba” por las que empresas pequeñas están compitiendo de tú a tú con otras muy grandes, modificando el panorama económico y haciendo que empresas grandes desaparezcan y pequeñas crezcan de forma muy rápida. Algunas hace apenas unos años no existían y hoy se encuentran a la cabeza del ranking mundial. En el nuevo paradigma no es el grande el que se come al pequeño, sino el más rápido el que lo hace con el más lento.

Con todo este panorama se hace de vital importancia la adaptación de las empresas a este nuevo mundo, hecho que choca con sus necesidades inmediatas, incluso para su propia subsistencia, que no les permiten prospectar y prever el futuro para tomar decisiones y adaptarse o evolucionar. Esto es especialmente grave en las Pymes, mayoritarias en este país y en particular en Navarra. Si no son capaces de adaptarse, corren el riesgo de tener graves problemas o incluso de desaparecer. Es absolutamente necesario y obligatorio prospectar este futuro y actuar en consecuencia.

Para ello deben vencer dificultades como el importante coste económico y personal, la adaptación de empleados y directivos, la dificultad de gestionar el talento por la escasez de personal cualificado y su alta rotación, la aparición de nuevos agentes que compiten en campos ajenos a los de sus orígenes y con visiones diferentes y, sobre todo, la importancia de una visión global y cosmogónica incluso fuera de los ámbitos normales y de trabajo de las empresas.

Se está detectando un cierto hartazgo debido a la repetición de argumentaciones de tipo teórico, que no bajan a la aplicación práctica y real. La mayoría no saben por dónde empezar y comentarios como los siguientes son recurrentes:

  • Hay que cambiar y adaptarse, pero ¿cómo?
  • ¿Qué tengo que hacer realmente?
  • ¿En qué situación estoy?
  • ¿Cómo planteo y diseño una estrategia de transformación digital?
  • ¿En qué plazo me tendría que adaptar?
  • ¿Cómo lo hago?
  • ¿Qué me aportan y que aporto a mis clientes si digitalizo mi empresa?
  • ¿Están mis empleados preparados?
  • ¿Qué formación debería darles?
  • ¿La transformación la debería liderar alguien interno o externo?
  • ¿Cuánto necesitaría invertir?
  • ¿Qué ayudas hay para ello?

Con el fin de ayudar a las empresas y especialmente a la Pymes, las administraciones vienen tomando cartas en el asunto. Dentro de este contexto se encuentra la oficina de transformación digital del Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Navarra que mediante un conjunto amplio de acciones, teóricas y prácticas, se ha propuesto ayudar a la implantación y desarrollo de estas nuevas necesidades.

No es fácil abordar el proceso de transformación ni hacer frente a todos los obstáculos que una Pyme puede encontrar, pero hay muchas razones para llevar a cabo la digitalización y deben asumir el desafío digital, viéndolo como un aspecto clave de su desarrollo estratégico y viabilidad futura.

Empresarios, Administración y sociedad en general, deben asumir su responsabilidad y comprometerse. El futuro y la sostenibilidad depende ello.

Quisiera animar a todas las empresas y en particular a las Pymes a que más pronto que tarde inicien el camino a esta nueva aventura. Es una necesidad, una oportunidad y una garantía de futuro.

Miguel Iriberri Vega

Presidente del CGCOII
Director-Gerente de Contec Ingeniería-Arquitectura.
Decano del Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Navarra

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