El decano del Colegio de Ingenieros Industriales de Galicia, Oriol Sarmiento, siempre fue un defensor de la profesión. Sin embargo, ahora la ve totalmente indispensable para llegar a la empresa 4.0.

El Ideal Gallego

Una de las cuestiones que están más próximas para el sector, es la Lei de Implantación Empresarial de la Xunta. ¿Cómo va el proceso?
Ahora mismo es un borrador de ley que creo que se va a aprobar en este segundo semestre del año. Lo que busca la Xunta, fundamentalmente, es la agilidad administrativa en el tema de la implantación de nuevas industrias en Galicia. También, de alguna manera, se pretende avanzar en las facilidades de financiación y de acceso a suelo industrial.

¿En este momento no hay espacio de sobra en muchos polígonos industriales?
Entiendo que quizá esté más centrado en las facilidades de implantación. En cuanto al acceso a suelo industrial no es tanto una cuestión de disponibilidad como de trámites administrativos.

¿Considera que si este proyecto sale adelante llegarán más compañías a la ciudad y la comarca?
Creo que sería una buena noticia porque la agilidad administrativa es fundamental para que un inversor se decida por un territorio o por otro para hacer esas inversiones. Lo que quiere un inversor, si toma una decisión, es que su industria pueda empezar a funcionar lo antes posible.

Sin embargo, se dice que A Coruña es una ciudad muy de servicios y de escasa industria.
Hay ese mito de que Coruña no es una ciudad industrial. En parte es cierto que es una ciudad de servicios pero existe una industria que a veces es desconocida o no es referencia. En Coruña hay una industria muy consolidada: está la refinería, Alcoa, SGL Carbón y hay empresas que todavía están creciendo mucho como Inditex o Estrella Galicia.

¿La ley tendrá un efecto llamada?
Esta ley tratará de agilizar los trámites y dar facilidades de pago pero, de alguna manera, lo que también quiere la Xunta es que los ayuntamientos se impliquen. El papel de los concellos va a ser importante, sobre todo a la hora de dar facilidades para la implantación en temas como los impuestos, el IBI…

Hace tiempo aseguraba que los ingenieros también habían sufrido la recesión. ¿Desde el Colegio notan ya la salida de la crisis?
Ahora empieza a haber demanda de ingenieros. Se nota esa reactivación e, incluso, me atrevo a decir que podemos encontrarnos con un escenario de falta de ingenieros industriales dentro de cinco o diez años. En estos años ha habido muchos profesionales que se han ido fuera y, además, estamos detectando que hay una falta de vocaciones técnicas en las escuelas.

La profesión se subdivide en muchas vertientes. ¿Hay algunas que tengan ahora más salida?
Estamos notando bastante demanda de ingenieros relacionados con la organización industrial y con la logística. Estos van a estar muy implicados en el cambio hacia las industrias 4.0. Realmente va a existir una demanda de ingenieros relacionados con ese tipo de industria desde un punto de vista multidisciplinar: van a ser los líderes de ese proceso de digitalización pero también especialistas de muchas de esas evoluciones tecnológicas que va a implicar el 4.0 relacionadas con el big data, la seguridad o la impresión en 3D, por ejemplo. Creo que también empieza a haber una cierta demanda de profesionales relacionados con la energía y los sistemas eléctricos.

¿Cuáles son los compañeros que han resultado peor parados?
Los que estaban relacionados con la construcción, ya sea directamente o bien como ingenieros estructurales o de instalaciones de protección contra incendios. Creo que en este campo todavía queda camino por andar.

¿Ha sido casi obligatorio reciclar la formación?
Sí, muchos se han reciclado y han encontrado trabajo. La gran virtud del ingeniero industrial con respecto a otros profesionales técnicos es precisamente su flexibilidad. Un ingeniero que antes de la crisis se dedicaba a la construcción ahora puede adaptarse, perfectamente, a cualquier otra especialidad.

De hecho, en su página web promocionan tanto la creación de una bicicleta como proyectos fin de carrera.
Realmente la profesión se caracteriza por dos componentes. Por un lado hay esa visión para liderar proyectos de diferentes materias y, por otro, una capacidad de especialización en tantísimos campos: la energía, la construcción, la electricidad, la mecánica, los materiales, la organización industrial o la logística. Digamos que la nuestra es una profesión muy amplia.

¿El Colegio ha sido muy activo a la hora de ayudar en la búsqueda de empleo a sus colegiados?
Sí, hemos trabajado en tres variables. En primer lugar está el tema del empleo en el que hemos querido tener un papel importante facilitando una oferta muy amplia a los colegiados. Los hemos puesto en contacto con empresas y aportado datos de aquellas compañías que recurrieron al colegio directamente buscando profesionales. Otras veces hicimos y hacemos llegar ofertas que hay en las redes después de organizarlas y canalizarlas, por ejemplo, a través de una newsletter semanal. También tenemos una guía pública de ingenieros industriales a los que se les pueden contratar servicios y una bolsa de profesionales para peritaciones de la Administración.

Hablaba de otras dos vertientes.
El tema de la formación complementa al empleo. Es uno de los servicios que más hemos desarrollado en los últimos años porque entendemos que los ingenieros tienen que estar formados continuamente, y más hoy en día con los cambios que se están produciendo. Nuestra vocación es convertirnos en referentes en formación técnica en Galicia. Tenemos una formación también abierta a los no ingenieros. En tercer lugar hay que destacar el networking o contacto continuo que promocionamos entre colegiados para que hagan negocios.

Ahora que se remonta en la creación de empleo, ¿la industria 4.0 puede destruir otro tipo de puestos laborales?
En Galicia se está avanzando en temas de 4.0, sobre todo, en temas de automoción y quizá en alimentación y en madera. Esto, en cuanto al tema del empleo, va a provocar un cambio imparable. Pero no se van a destruir empleos sino que se van a transformar el tipo de trabajos. Realmente las empresas van a demandar empleados con mayor cualificación y creo que los ingenieros industriales van a tener un papel determinante en la transformación de las industrias y en su gestión.
Esa nueva empresa de la que se habla, ¿lleva aparejado el componente sostenible o ese depende de otro tipo de compañías?
Independientemente de que estén relacionadas o no lo que sí es cierto es que es necesario un cambio de paradigma en la sociedad y en la industria relacionado con el medio ambiente. Frente a la economía lineal actual, que se base en producir y tirar, se va a ir hacia un modelo de economía circular en el que el residuo se va a convertir en un recurso. Por ejemplo, Inditex ya está haciendo eso con las prendas que se van a tirar: o se reutilizan como segunda mano con Cáritas o se convierten en fibras para hacer hilos nuevos. Esto es un ejemplo de economía circular y este modelo y la propia sostenibilidad del planeta van a ser completamente necesarios. Ahora se están rediseñando las cadenas de producción de las industrias y ahí los ingenieros tienen un papel importantísimo. El pasar de la economía lineal a la circular puede llevar a ahorros muy importantes.

¿Es un poco la filosofía que transmitió la conselleira de Medio Ambiente, Beatriz Mato?
Sí. Hace unos meses estuvo en el Colegio y nos habló del papel fundamental que tenemos en este proceso.