El País.- 11 de noviembre de 2022

Canarias presiona en Bruselas para lograr un marco legislativo propio en materia de energía que, según el consejero de Transición Ecológica, Lucha contra el Cambio Climático y Planificación Territorial del Gobierno autonómico, José Antonio Valbuena, ha de permitir, entre otras cuestiones, que se sustituyan los grupos térmicos actuales “ya obsoletos” por otras infraestructuras más pequeñas y modernas. Esta renovación, asegura, permitiría una “penetración real” de las energías renovables en las islas, de apenas el 20% en la actualidad. En su opinión, su obsolescencia impide que se puedan desconectar del sistema cuando baja la carga base (es decir, el valor mínimo de la demanda a lo largo de del día), lo que bloquea la entrada de fuentes verdes al mix energético. El Ejecutivo autonómico asegura haber comunicado esta reclamación en repetidas ocasiones a la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera. Valbuena se reunió recientemente con la directora de Política Energética de la Dirección General de Energía de la Comisión Europea, la española Cristina Lobillo.

La generación de electricidad en las islas depende, asegura Valbuena, de una serie de grupos térmicos desactualizados, lo que hace imposible su desconexión del sistema para permitir una progresiva entrada de fuentes renovables. La conclusión, asegura, es que Canarias es “el territorio con más horas de sol y viento, pero el precio se está disparando”. La traba la constituye la Ley 24 del 2013, de 26 de diciembre, que impide, tal y como se hacía antes de ese año, que se fuesen instalando grupos nuevos a medida que se iban liquidando los obsoletos.

Tradicionalmente, la carga o demanda base se ha satisfecho con centrales tradicionales: nucleares, hidráulicas o térmicas, estas últimas usando como energía primaria, gas, fueloil o diésel. Estas centrales principales, explican fuentes del sector, han sido apoyadas, cuando han estado disponibles, por renovables, principalmente eólica y fotovoltaica, para terminar de cubrir la demanda punta. Actualmente, aseguran fuentes del sector, este esquema se está invirtiendo y las renovables están empezando a desempeñar el papel de centrales de base en el mix energético, lo cual implica que, al no ser gestionables (por su intermitencia) y al no disponer de sistemas de almacenamiento a gran escala, “vuelven al sistema más inestable y vulnerable”. Siguen necesitando, a su vez, el respaldo de las centrales convencionales, especialmente de las térmicas (gas, fueloil o diesel), esta vez como centrales de punta, dado su arranque rápido y gran capacidad de regulación.

El sistema canario lo forman seis subsistemas eléctricos de pequeño tamaño y aislados (solo Fuerteventura y Lanzarote están interconectadas eléctricamente). La generación se lleva a cabo mediante productos derivados del petróleo, y la penetración de las renovables para la generación de electricidad apenas asciende al 19,9%, frente al 47,7% en el sistema eléctrico nacional en el año 2021, según los datos de la Estrategia de Energía Sostenible en las Islas Canarias, elaborada por los gobiernos de España y Canarias. En el año 2019, la contribución de las centrales térmicas en el sistema eléctrico canario fue del 83,6%. Este porcentaje, según los planes del Ejecutivo autonómico, debería ser en 2030 del 41,8% como máximo; lo que implica que, al menos, la generación eléctrica renovable tendrá que alcanzar el 58,2% en ocho años.

“Esta modificación no supondría ninguna desestabilización en el mercado nacional, dado que Canarias constituye un sistema aislado que apenas representa el 3% de todo el mercado eléctrico, nacional. Nuestra insularidad y geografía hace que imposible que podamos interconectarnos con los sistemas peninsulares”. El consejero asegura, además, que estas infraestructuras más pequeñas tendrían la posibilidad de funcionar con hidrógeno al 100%, entre otras medidas. “Las empresas están dispuestas a invertir, porque la tecnología que tienen ahora es obsoleta”, garantiza. El consejero cita como modelo la situación de Azores, donde la penetración de energías verdes es mayor.

Entrada del gas

“La propuesta es razonable”, afirma vía correo electrónico el profesor de Ingeniería Química y Ambiental de la Universidad de Sevilla y director del Análisis Ambiental de Canarias, Eladio M. Romero González. El experto matiza, sin embargo, que no entiende una modificación de la normativa del sector eléctrico para la sustitución de los grupos térmicos. “Cuestión distinta es que se pueda optar por el hidrógeno como condición de entrada, pues entiendo que esa elección corresponderá al análisis de alternativas que, para cada caso, exige la Evaluación de Impacto Ambiental”. Para él, en todo caso, lo relevante no es si se incrementa la implantación de renovables o no: “Se trata, primero, de optimizar el parque ya existente, de manera que no se desperdicie la enorme producción que ahora se tira”.

Carlos Medina, decano del Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Canarias Oriental, sostiene por su parte en este sentido que estos nuevos grupos térmicos de menor tamaño estarían impulsados por gas al menos en las primeras décadas de actividad. “Utilizar el argumento de que los grupos más pequeños (se supone que con motores, hoy de gas natural) funcionarán 100% con hidrógeno es totalmente inviable a corto plazo”, sentencia, por lo que apunta a que este cambio normativo puede amparar la introducción del gas.

“Es correcto y deseable que el Archipiélago pueda obtener una excepción a la normativa estatal vigente, teniendo en cuenta su condición de región ultraperiférica, pero no para lo que se propone, como es lograr grupos más pequeños, sino para flexibilizar al alza las emisiones de CO2, sobre la base de nuestra pequeña relevancia frente a un problema que tiene naturaleza global”, apunta. En su opinión, la propuesta de excepcionalidad para Canarias “es algo inevitable en el marco del planteamiento erróneo de sustituir las centrales de base (térmicas) por generación renovable fluctuante, sin sistemas de almacenamiento”, lo cual no hará “sino encarecer más la factura eléctrica”.

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